Juguemos en equipo

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Por Dr. Daniel Cassola.

El Mundial se puede analizar desde varias perspectivas. Es un espectáculo internacional, un gran show y también un negocio enorme. Pero además podemos ver, en los partidos y el desarrollo del deporte, pautas que nos permiten analizar conductas.

Nos referimos a los comportamientos, las tácticas y las estrategias de los distintos equipos, que en este caso representan países. Los más sólidos de la primera fase que terminó ayer son, justamente, los conjuntos que privilegian al equipo por sobre las individualidades. O sea, aquellos en el que el todo es más que la suma de las partes.

Siguiendo esta premisa han cumplido destacadas actuaciones las selecciones de Holanda, Alemania, México y Colombia, con el destacado trabajo del director técnico argentino Néstor Pekerman. En cambio, Brasil y Argentina, de los que se esperaba mucho más, por ahora dependen de sus figuras, Neymar y Messi respectivamente.

Uruguay seguramente extrañe a su figura Suárez, suspendido por morder a un rival italiano. Sin él perdió contra Costa Rica. Con él superó a Inglaterra e Italia. A Portugal no le alcanzó con la presencia de su estrella Cristiano Ronaldo para seguir con chances.

Un partido de fútbol e incluso un Mundial se puede ganar con una individualidad. En definitiva, el fútbol es un juego imprevisible, por eso resulta tan entretenido para tanta gente.

Pero en cuestiones más complejas, el trabajo en equipo se hace fundamental. Tomemos un caso que podemos utilizar como ejemplo con las noticias de estos días. Florencio Randazzo, ministro de Interior y Transporte, decidió la compra de más trenes para la línea Sarmiento. Los usuarios del ferrocarril, en su mayoría trabajadores, se merecen un servicio digno por lo que la medida que adopta el ministro es necesaria.

Pero por otro lado, una mayor frecuencia de trenes provocaría que en distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires las barreras estén bajas por un lapso de hasta 45 minutos por cada hora. La consecuencia sería un sinfín de embotellamientos y colapsos del tránsito en las zonas aledañas al ferrocarril.

Lo que demuestra este ejemplo es que, en cuestiones que no tienen que ver con el fútbol, también necesitamos más trabajo en equipo y menos impulsos individuales. Sería natural y saludable que Mauricio Macri y Randazzo, o representantes de ellos se reúnan y aúnen esfuerzos.

De la misma manera, en el ámbito legislativo es deseable que la oposición no se oponga a todo y que el oficialismo no solo se preocupe por juntar la mayoría mínima indispensable, y abra canales de diálogo y negociación.

En definitiva, el deseo es que, como en el fútbol, a veces tiremos todos para el mismo lado.

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