La Ciudad necesita un Hospital Geriátrico

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La atención del adulto mayor requiere de equipos multidisciplinarios de profesionales especializados.

Por Daniel Cassola

Hoy queremos presentarles una idea. Los adultos mayores constituyen un sector dentro de la población que está en franca expansión. Por lo tanto, se trata de un grupo con nuevas demandas y necesidades.

Si pensamos en el sistema de salud, los hospitales públicos de la Ciudad de Buenos Aires datan de hace más de un siglo y habían sido pensados para una realidad que hoy es completamente diferente. Una cuestión que en aquel entonces no estaba presente era la tercera edad, ya que en las últimas décadas la vida se ha prolongado gracias al avance de la medicina y la tecnología.

Existen en Buenos Aires tres hospitales pediátricos debido a que hay un numeroso sector de la población que tiene problemáticas propias de su edad y requieren una atención de profesionales especialmente preparados para entender y lidiar con ellas. Una de las instituciones más prestigiosas del país y de la región es el Hospital Garrahan, que atiende todo el variado arco de problemáticas que conciernen a los niños.

De la misma forma, planteamos que debería haber al menos una institución que se dedique específicamente al cuidado y tratamiento de los adultos mayores, que hoy representan más del 20 por ciento del total de habitantes. Este sector de edad avanzada requiere una atención dirigida especialmente a sus problemáticas de salud.

Lo específico del adulto mayor

Alguien dijo, hace muchos años: “Nunca le preguntes a un anciano cómo está, si tienes otra cosa que hacer ese día”. Estas palabras reflejan una dificultad central, cada individuo mayor exige mucho tiempo en la consulta y esto obliga a sistematizar su enfoque.

Hay muchos problemas propios y exclusivos derivados de la edad. Algunos de ellos son:

-Las múltiples enfermedades crónicas.

-Presentaciones atípicas de enfermedades.

-Muchas causas de dependencia (movilidad reducida, ceguera, sordera, problemas de memoria o demencia, entre otros).

-Consideraciones farmacológicas especiales.

-Muchas fuentes de dolor e incomodidad (artrosis, lumbalgias, cáncer, diabetes).

-Una comunicación más lenta debido a una historia más larga.

-Sindromes geriátricos.

Para atender un paciente que puede presentar alguna o varias de estas características se necesita un equipo asistencial multidisciplinario. Un grupo de profesionales de atención geriátrica está compuesto por médicos geriatras o clínicos, psiquiatras o psicólogos, fisioterapeutas, kinesiólogos, terapistas ocupacionales, enfermeros profesionales, personal  administrativo y auxiliares que pueden adoptar para cada paciente un plan individual de trabajo de acuerdo a sus principales necesidades de tratamiento. Ya sea rehabilitación, control de la medicación, tratamiento de patologías intercurrentes y apoyo hasta el retorno a su domicilio.

Ancianidad y fragilidad

Una de las características que ya mencionamos del anciano frágil es la presencia de síndromes geriátricos, que pueden ser indicadores de fragilidad, predictores de futura mortandad y de declive funcional.

El ingreso hospitalario de un anciano frágil es una situación de riesgo que el Estado debe considerar. Evidencia muestra que las internaciones pueden ocasionar nuevos síndromes geriátricos o empeorar los que tenían antes del ingreso. Además puede ser una nueva fuente de incapacidad y pérdida de autonomía diaria.

Los síndromes geriátricos son un conjunto de cuadros habitualmente originados por la conjunción de enfermedades con alta prevalencia en los ancianos. Son la manifestación de muchas enfermedades. Pueden generar mayor mortandad y consecuencias más graves que la propia enfermedad que los produce.

Los síndromes geriátricos son: inmovilidad y úlceras por presión, inestabilidad y caídas, incontinencia, demencia y síndrome confusional agudo, depresión, infecciones, desnutrición, alteraciones de la vista y oído, depresión, insomnio e iatrogenia, entre otros.

Los profesionales geriatras y enfermeros que atienden a pacientes de edad avanzada conocen estos diferentes síndromes geriátricos. Son quienes entienden que la causa va más allá del propio envejecimiento. Por ello, estos profesionales están en condiciones de realizar una correcta detección para prevenirlos o tratarlos.

Ventajas de un Hospital Geriátrico

Muchas enfermedades y discapacidades tratables, pero no detectadas, aquejan a los adultos mayores, a quienes a menudo se interna de manera prematura en casas de reposo o son sometidos a sistemas de rehabilitación indebidos. Además, con frecuencia consumen medicamentos en forma excesiva o padecen enfermedades por actos médicos que resultan dañinos.

La atención geriátrica especializada y concentrada en un hospital mejora todos los resultados de la acción médica. En primer lugar, los hospitales geriátricos aumentan la precisión diagnóstica, funcionalidad física, afectividad y cognición de los pacientes y, a la vez, reducen la necesidad de medicamentos, los costos, tasas de mortalidad y frecuencia de ingreso a asilos y geriátricos. Todos los estudios publicados demuestran algunos de estos beneficios, en distintas combinaciones.

Investigaciones señalan de manera preocupante que la situación más frecuente de ingreso de adultos mayores en hospitales no geriátricos es la de ancianos con dependencia severa. Lejos de ser un alivio, el período de hospitalización no supone una mejoría importante en la capacidad funcional de los mismos, manteniéndose o agravándose las cifras de dependencia severa de quienes han cursado la internación.

Un 16 por ciento de los pacientes ingresados menores de 85 años y un 66,7 por ciento de los mayores de 85 años pierden su capacidad funcional durante la internación en hospitales no geriátricos. Está comprobado que la hospitalización de ancianos en un hospital general supone peores resultados en la capacidad funcional de los pacientes frente a los hospitales geriátricos.

Por todo esto creemos que la creación de un hospital geriátrico en la Ciudad de Buenos Aires es un tema crucial de cara al futuro de los adultos mayores y del sistema de salud. Sería otorgar más dignidad en la vejez.

Más aún, se trata de un tema de vida o muerte.

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