La combinación de vacunas puede funcionar

Lo afirma un artículo escrito por la investigadora del Conicet y la Universidad Nacional de La Plata Daniela Hozbor. Solo el 0,9 por ciento de la población de países de bajos ingresos fue vacunada mientras que el 23,5 por ciento de la población mundial ya recibió al menos una dosis.

Por Dr. Daniel Cassola

En el mundo se administran alrededor de 41 millones de vacunas contra el coronavirus por día. Mientras los países ricos del Hemisferio Norte deben agudizar el ingenio para realizar campañas convincentes para que su población se vacune en otras latitudes las dosis escasean o directamente no llegan. O sea que en los dos extremos de la pirámide en la que podemos ubicar a los países por sus ingresos la vacunación se podría considerar relativamente estancada. En unos porque llegaron al límite de la población que acude voluntariamente a los vacunatorios, en otros porque no tienen con qué realizar las campañas.

Mientras tanto en países como el Reino Unido y Canadá, y en Argentina también, se priorizó la vacunación con una dosis por sobre completar el esquema. Según sostiene Hozbor en el artículo publicado en Diagnostic News, hay evidencia científica que muestra que “un mayor esparcimiento entre la primera y segunda dosis lleva a una mayor eficacia para prevenir la enfermedad, la enfermedad grave y la muerte”. La estrategia se podría considerar efectiva si se ve lo que sucede en el Reino Unido, que mantiene un alto nivel de contagio por la variante Delta pero, al mismo tiempo, presenta un índice de mortalidad muy pequeño.

Lo que se sabe al momento es que la variante Delta, que ya es predominante en buena parte del Hemisferio Norte, es moderadamente resistente a las vacunas. Según un estudio de Public Health England una persona vacunada con una sola dosis de AstraZeneca o Pfizer reduce el riesgo de desarrollar síntomas un 50 por ciento con la variante Alfa (la predominante en las primeras olas en todo el mundo) y un 33 por ciento con la Delta.

Lo observado hasta ahora es que la variante Delta es moderadamente resistente a las vacunas, especialmente en personas que han recibido una sola dosis. Un estudio de Public Health England publicado el 22 de mayo encontró que una sola dosis de la vacuna de Astra Zéneca o Pfizer redujo el riesgo de una persona de desarrollar síntomas de COVID-19 causados por la variante Delta en un 33%, en comparación con el 50% de la variante Alfa. Completar el esquema lleva el índice a un 66 por ciento en el caso de AZ y un 88 por ciento en Pfizer. Es menos que la efectividad contra la otra cepa pero sigue siendo un porcentaje más que importante.

Cuando la vacunación se completa con dosis distintas se dice que el esquema es ‘heterólogo’. De las disponibles en Argentina, las de Sinopharm o AZ son la misma dosis aplicada luego de un lapso de tiempo, pero la Sputnik V ya presenta un esquema heterólogo porque la dosis I y la II son distintas. Es más, el esquema de vacunación con dos dosis distintas se utilizó ya para combatir patologías como la inmunodeficiencia humana, el virus de la hepatitis C, el virus de la pseudorrabia y el virus del herpes.

Es por todo ello que, según afirma Hozbor, el planteo de emplear esquemas heterólogos con las vacunas contra el Covid-19 tiene soporte científico. A comienzos de año se anunciaron estudios sobre este tipo de esquemas para Sputnik V y la vacuna de Oxford-AstraZeneca y se espera que los resultados se publiquen pronto. Hay estudios en marcha en España y Alemania, y también hubo anuncios al respecto en Argentina. Resta esperar las evidencias. Pero hay que considerar que la combinación de vacunas puede ser una herramienta más en la lucha contra el coronavirus.

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