La liberación de las patentes y la aprobación de nuevas vacunas podrían acelerar la salida de la pandemia


A partir de declaraciones de altos funcionarios del gobierno de Estados Unidos la idea de liberar las patentes para acelerar la producción de las vacunas cobró impulso. La Curevac, diseño alemán contra el Covid-19 de fácil distribución, está cerca de aprobarse. Una versión de la Sputnik V de una sola dosis también contribuiría a una mayor rapidez.

Por Dr. Daniel Cassola

Más de 600 millones de personas recibieron en todo el mundo al menos una dosis de algunas de las vacunas disponibles mientras que solo 200 millones completaron la inmunización con dos dosis. Se trata de menos del diez por ciento de la población mundial por lo que a las campañas de vacunación en todo el mundo todavía les queda mucho terreno por recorrer.

El miércoles pasado la representante de Comercio Exterior estadounidense, Katherine Tai, emitió un comunicado donde afirmó que “las circunstancias extraordinarias de la pandemia del Covid-19 exigen medidas extraordinarias”. Lo más significativo es que la funcionaria sostuvo que su gobierno cree firmemente “en la protección de la propiedad intelectual, sin embargo, con la meta de acabar con esta pandemia, la Administración respalda la exoneración de esa protección para las vacunas del Covid-19″.

En octubre de 2020, India y África el Sur habían pedido a la OMC (Organización Mundial del Comercio) la exención de las patentes. A esa exigencia se sumaron otros 60 países, entre los que se incluye la Argentina, pero la iniciativa no contaba ni con el beneplácito de los Estados Unidos de Trump ni el de la Unión Europea. Las declaraciones de Tai llevaron a que el presidente de Francia Emmanuel Macron, que en abril se había pronunciado contra la liberación de patentes, revea ahora su postura. En cambio, la canciller alemana Angela Merkel mantiene su postura en contra de liberar las patentes. “Los factores limitantes en la producción de vacunas son la capacidad de producción y los altos estándares de calidad, no las patentes”, afirmó. No todos piensan así ya que hay muchos que sostienen que la liberación llevaría al empleo de recursos hoy ociosos para la producción de más vacunas.

Por otro lado, Alemania avanza en una vacuna desarrollada por una pequeña empresa llamada CureVac, que la próxima semana dará a conocer los resultados de su ensayo clínico en fase III. CureVac tendría una ventaja importante sobre las otras vacunas de ARN de Moderna y Pfizer-BioNTech (que deben mantenerse en un congelador a muy baja temperatura): se mantiene estable en una heladera, lo que significa que podría distribuirse más fácilmente, sobre todo en países con déficit de infraestructura.

El cofundador de ese laboratorio, Ingmar Hoerr, dijo que “el ensayo de la vacuna contra el Covid-19 de la compañía es la culminación de un cuarto de siglo de trabajo con ARN, una molécula que ayuda a convertir el ADN en proteínas que hacen el trabajo de nuestras células”. Lo más importante es que ellos utilizaron una forma de ARN que podría permanecer estable a temperaturas relativamente cálidas. En lugar de requerir un congelador, la vacuna de CureVac podría refrigerarse en heladeras normales.

Por último, las autoridades rusas aprobaron el uso de la vacuna de una dosis contra el coronavirus Sputnik Light, después de realizar estudios que demostraron que presenta una eficacia del 79,4 por ciento y que la protección alcanza también a las nuevas variantes. “La Sputnik V podría utilizarse para personas mayores de 60 años mientras que la Sputnik Light podría generar una cobertura del casi el 80% en menores de 60”, señalaron las autoridades rusas. El mundo necesita más y mejores vacunas para salir de la pandemia. Hay días en los que eso parece más cerca.

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