La Organización Panamericana de la Salud (OPS) confirmó que el continente americano perdió su certificación como región libre de sarampión. La decisión llegó después de que una comisión asesora evaluara la situación en Canadá, donde no se logró cortar la circulación de una misma cepa del virus en el plazo máximo de 12 meses, requisito clave para sostener el estatus de eliminación.
Por Dr. Daniel Cassola
El director de la OPS, Jarbas Barbosa, explicó que el problema ya no es aislado. Señaló que cada semana se registran casos importados de sarampión en distintos países de la región y que el brote prolongado en Canadá terminó afectando el certificado regional. Aunque la región pierde el reconocimiento como zona libre de la enfermedad, aclaró que los países que sí lograron controlar la transmisión y sostienen sus indicadores siguen siendo considerados libres de sarampión a nivel nacional.
Uno de esos casos es la Argentina, que consiguió frenar a tiempo el brote originado en dos menores de una familia rusa que se contagió durante un viaje. A diferencia de Canadá, donde el brote comenzó en octubre pasado en la provincia de New Brunswick y se extendió a otras jurisdicciones, la transmisión en Argentina se contuvo antes de cumplir un año. Canadá notificó a la OPS 4748 casos confirmados en lo que va del año y se calcula que ya superó los 5000, con transmisión activa en Alberta, Columbia Británica, Manitoba y Saskatchewan.
La preocupación no se limita a Canadá. Estados Unidos, México, Paraguay, Bolivia y Belice también registran brotes y están bajo estrecha vigilancia. México se acerca a las cifras canadienses, lo que enciende nuevas alarmas por el intenso movimiento de viajeros dentro de la región y desde otras zonas del mundo donde el virus circula con fuerza, como Europa y Asia.
El comunicado oficial de la OPS llega tras la reunión de la Comisión Regional para el Monitoreo y la Reverificación de la Eliminación del Sarampión, la Rubéola y el Síndrome de Rubéola Congénita, que se realizó la semana pasada en Ciudad de México. Allí se analizaron los datos de notificación de casos y las coberturas de vacunación correspondientes a 2024 y a lo que va de 2025. Según la subdirectora de la OPS, Rhonda Sealey-Thomas, hasta octubre diez países informaron brotes de sarampión, con más de 12.000 casos confirmados y 27 fallecidos, lo que representa un incremento de 30 veces respecto de 2024. Con la actualización más reciente, los decesos ascienden a 28: 23 en México, tres en Estados Unidos y dos en Canadá.
Ante este escenario, la OPS pidió a todos los países llevar la cobertura de la segunda dosis de la vacuna contra el sarampión, incluida en la triple viral, al menos al 95%. El objetivo no es solo alcanzar ese promedio nacional, sino lograrlo de manera homogénea en barrios, municipios y provincias, para evitar “bolsones” de población desprotegida. Daniel Salas, gerente ejecutivo del Programa Especial de Inmunización Integral de la OPS, subrayó que no alcanza con tener vacunas disponibles: hace falta compromiso político sostenido, equipos entrenados y búsqueda activa de personas sin esquema completo.
Los expertos insistieron también en la rapidez de la respuesta sanitaria. Ante un caso sospechoso, remarcaron que no es necesario esperar la confirmación por laboratorio para iniciar las acciones de control. La investigación epidemiológica, el rastreo de contactos y las medidas de bloqueo mediante vacunación deben ponerse en marcha en menos de 72 horas para frenar la cadena de transmisión. Esto cobra aún más relevancia si se considera que una persona infectada puede contagiar hasta 18 contactos y que el período en el que transmite el virus abarca desde cuatro días antes hasta cuatro días después de la aparición del típico exantema en la piel.
En la región, la cobertura con las dos primeras dosis de la vacuna contra el sarampión llegó al 79%, una mejora en comparación con 2023 y 2024, pero todavía insuficiente. La OPS advirtió que ese nivel no basta para prevenir nuevos brotes en un contexto de circulación intensa del virus a nivel global y permanente reintroducción a través de viajeros. Los datos presentados indican, además, que la mayoría de los casos se concentran en comunidades con baja vacunación: el 89% de los pacientes no estaba vacunado o desconocía su estado, con especial impacto en menores de un año y niños de uno a cuatro años.
Durante la reunión en México, la infectóloga argentina Ángela Gentile expuso la situación del país. Informó sobre 35 casos confirmados desde las provincias y el control del brote que comenzó en el barrio porteño de Palermo y se extendió al Área Metropolitana de Buenos Aires. Desde la primera semana de junio no se notifican nuevos casos. Gentile destacó la eficacia de la vigilancia y del bloqueo de contactos, pero advirtió que la mejora de las coberturas de vacunación sigue siendo crucial para sostener la eliminación.
El sarampión es una de las enfermedades más contagiosas que se conocen. El virus se transmite a través de pequeñas gotas de saliva que quedan en el aire o en superficies cuando la persona enferma tose, estornuda o habla, y pueden seguir infectando durante dos o tres horas en ambientes cerrados. Los primeros síntomas son fiebre, malestar general, ojos enrojecidos, secreción nasal similar a la de un resfrío, tos seca y dolor de garganta, antes de la aparición de la erupción cutánea característica.
Para la OPS, el mensaje es claro: la región ya demostró que puede eliminar el sarampión y ahora enfrenta el desafío de recuperar ese logro. La clave, insisten sus autoridades, será mantener una vacunación homogénea y sostenida por encima del 95% y reforzar la vigilancia epidemiológica para evitar que los brotes vuelvan a poner en riesgo a millones de personas.









