La pobreza, un fenómeno de múltiples dimensiones

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Por Dr. Daniel Cassola

Al margen de desafortunadas declaraciones que hemos escuchado en el pasado en las que se asociaban a las mediciones de pobreza con cierta estigmatización, lo primero que hay que dejar claro que para solucionar a un problema el primer insumo necesario es la información. No nos podemos enfrentar a lo que desconocemos.

Hecha esta salvedad, no es sencillo determinar qué es la pobreza y quienes son los pobres. Una primera distinción se puede hacer entre la pobreza estructural y la pobreza por ingresos. Es, en una versión simplificada, un pobre estructural quien no tiene una vivienda digna y no accede a los servicios básicos necesarios. Por ingresos la pobreza está determinada por un número con el que se mantiene un grupo familiar.

O sea, que si un lapso de tiempo una familia no cuanta con los suficientes ingresos, pero posee una vivienda y accede a la educación y salud, puede ser o no considerado pobre, depende de la mirada que se priorice. Del otro lado puede suceder que coyunturalmente quien no posee ni vivienda ni salud ni educación, reúna circunstancialmente un ingreso por encima de la línea de la pobreza. Este segundo caso podría no ser considerado pobre y, en realidad, seguir siéndolo.

Hechas estas salvedades vale comentar el más reciente informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) sobre pobreza. En primer lugar, hay un grupo de la población, denominados “nuevos pobres”, que fueron afectados por una variación del 10 por ciento en sus ingresos, lo que provocó la caída en la pobreza.

Otro segmento está compuesto por el 20 por ciento de los hogares que no poseen ningún tipo de cobertura social ya sea porque no están insertos en el mercado de trabajo formal o porque no perciben ningún plan de asistencia social. En el informe se define que “en el actual contexto económico, este último sector se constituye como un grupo particularmente vulnerable, puesto que solo una parte del mismo sería beneficiada por una eventual ampliación de la AUH. Asimismo, no se encontrarían asociados a los ajustes de ingresos a través de paritarias y tampoco tendrían acceso a la tarifa social a nivel de los servicios ni en el transporte. Se encuentran en esta situación aproximadamente más de 2 millones de hogares, constituyendo un grupo de alto riesgo que integra más de 2,5 millones de niños de entre 0 y 17 años”.

Además, la UCA trabajo con distintos indicadores de pobreza multidimensional que se pueden combinar, o no, según los casos. Estos son:

– Alimentación segura: 4,4 millones de personas con hambre, o riesgo de padecerla.

– Protección a la salud: 7,9 millones sin un acceso a una dotación de recursos públicos suficientes para hacer frente a situaciones de riesgo con respecto a la salud.

– Conexión a servicios básicos: 5,6 millones de personas con un déficit en el acceso a servicios básicos en materia de saneamiento y calidad de vida.

– Vivienda digna: 7,2 millones que no la tienen

– Accesos educativos: 7,4 millones sin el acceso a la educación que necesitan

– Empleo y seguridad social: 9,5 millones de personas sin acceso a un empleo decente y/o un sistema de seguridad social no asistencia que provea de protección integral.

Hay casi 20 millones de personas que tienen al menos una carencia, 11,4 con al menos 2 carencias y 6,7 con tres o más carencias.

Todo este cuadro constituye, sin dudas, un llamado de atención al actual gobierno. Lo mostrado da cuenta de fenómenos de larga data pero de otros de reciente aparición.

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