La salud precaria

edit_publico

Por Dr. Daniel Cassola

En el sistema de salud, como todos saben, tenemos múltiples subsectores. Dentro del mismo subsector público también hay una disparidad de realidades. Hay muy pocos hospitales nacionales, y gran variedad de efectores provinciales y municipales.

A priori cada distrito tiene una realidad distinta. Por ejemplo, la Ciudad de Buenos Aires cuenta con muchos más recursos que la mayoría de las provincias argentinas. En todo el país hay municipios ricos y municipios pobres. Pero también hay diferencias de gestión. Hay gobernantes que administran mejor los recursos que otros. O sea, que la salud pública no solo depende de la gestión del Ministerio de Salud de la Nación, sino también de los funcionarios provinciales y municipales. Hasta es importante si el director del hospital al que asistimos se toma en serio o no su trabajo.

Hechas estas aclaraciones notamos que hay un degradamiento constante de la situación de la salud pública en general. Por no cumplir con el pago de la cuota de la Asociación Argentina de Actores, el artista Berugo Carámbula fue internado en el Hospital Pirovano, del subsector público de la Ciudad de Buenos Aires. Rápidamente otra asociación de actores le ofreció atención en un prestador privado.

¿Qué pasa con la salud pública? ¿La gente que puede huye de los hospitales públicos? Recordemos que los hospitales públicos fueron y algunos de ellos siguen siendo el lugar donde se forman los mejores profesionales sanitarios del país. Es indudable la calidad del recurso humano, y del nivel de sus trabajadores, pero sin embargo ante el menor problema la gente prefiere recurrir a cualquier efector privado.

Obviamente, el problema no son los médicos, ni los enfermeros. La población se escapa de los hospitales públicos por la precariedad que se manifiesta en los edificios, los insumos y la posibilidad de acceder a tratamientos. Ayer, por ejemplo, comentamos que el Hospital Regional de San Fernando, al que concurren pacientes de más de diez distritos está sin tomógrafo desde hace seis meses.

Vayamos a otro caso. En La Rioja, el ministro de Salud decidió recorrer los hospitales haciéndose pasar por un paciente, con una cámara oculta para registrar los inconvenientes. Más allá de que quizás no sea la actitud más seria por parte de un funcionario tan importante, llegó a una conclusión parecida a la que expresamos aquí. Dijo el ministro que detectó fallas en infraestructura y cuestiones edilicias pero muchas ganas de trabajar por parte de los profesionales.

Pero, como todos sabemos, con ganas no alcanza para comprar insumos o mantener a los edificios en condiciones adecuadas para la atención de la salud. Cuando los responsables del sistema comprendan esto vamos a poder dejar de decir que la salud pública es precaria.

También te podría gustar...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *