Por Dr. Daniel Cassola
Si bien no hay adhesión unánime como en los paros que tuvo que enfrentar hacia el final de su mandato el presidente Raúl Alfonsín en la década del 80, ya desde estas primeras horas de la mañana la huelga parece muy importante.
Al margen de las denominaciones, y de que alguien puede decir que no es un paro general porque no adhieren todos los gremios, es probable que estemos frente a la medida de fuerza más importante desde que comenzó el gobierno de los Kirchner.
La clave de la huelga está dada por los medios de transporte. Ha habido otros paros convocados en conjunto por Hugo Moyano y Pablo Micheli, pero nunca han conseguido la adhesión mayoritaria de los gremios del transporte, que son los que determinan si se va a poder o no circular y concurrir a los lugares de trabajo.
Al margen de la variedad de los sectores que convocan a la huelga hay una serie de consignas que parecen estar presentes en todos los sectores. Todos apuntan a que la inflación deteriora constantemente el poder adquisitivo de los trabajadores. Esta tendencia se profundizó con medidas como la devaluación tomada en febrero.
Luego, confluyen una serie de reclamos que tienen que ver con las particularidades de cada sector. Pero la impresión general es que hay problemas en todos los rubros de la actividad económica.
Los trabajadores que se desempeñan en el Estado, y particularmente en la salud, denuncian recortes presupuestarios y más trabajo precario. También impulsan consignas como el 82 por ciento móvil para los jubilados y la convocatoria a una paritaria nacional de salud.
Sobre la modalidad del paro, hay dos vertientes principales. La CTA de Micheli y la CGT de Moyano convocaron al paro sin movilización, mientras que distintos sectores de izquierda consideran esta modalidad como “paro dominguero” y decidieron organizar piquetes y distintas formas de movilización.
De todas maneras, todos contribuyen a aumentar la importancia de la medida de fuerza. Y, además, hay una coincidencia general. Desde todos los sectores que participan en el paro se empieza a hablar de un cambio de modelo.
Para el Gobierno, la crisis que comenzó con la escalada de la inflación, y luego la huelga policial y los saqueos en diciembre, todavía no encuentra fin. Venimos de un verano caliente con muchísima conflictividad a raíz de la devaluación. Luego una prolongada huelga docente y ahora un paro general de actividades.
La pregunta es: ¿Cómo continúa la historia?









