La sífilis, una amenaza creciente en Argentina y la región

La sífilis, una de las infecciones de transmisión sexual (ITS) más contagiosas, ha mostrado un alarmante aumento en Argentina, especialmente entre jóvenes de 20 a 35 años, según los datos del Ministerio de Salud de la Nación.

Por Dr. Daniel Cassola

Este fenómeno no es aislado, sino que se inscribe en un contexto global de incremento de ITS, tal como lo reportó la Organización Mundial de la Salud (OMS) en septiembre, destacando un aumento significativo en las Américas. En Argentina, se estima que las ITS han crecido al menos un 40% en los últimos años, una cifra que subraya la necesidad de fortalecer las medidas de prevención y tratamiento.

La sífilis es causada por la bacteria Treponema pallidum, cuyo único reservorio es el ser humano. Se adquiere principalmente a través de contacto sexual con una persona infectada, especialmente mediante úlceras contagiosas localizadas en áreas como los genitales, el ano, el recto, la boca o los labios. Sin embargo, también puede transmitirse de forma perinatal (de madre a hijo) durante el embarazo o el parto, así como a través de transfusiones de sangre contaminada.

La transmisión sexual ocurre generalmente en las fases iniciales de la enfermedad: sífilis primaria, secundaria o latente temprana. Uno de los riesgos más graves es la transmisión congénita, ya que puede causar serios problemas de salud en el feto, incluyendo malformaciones, partos prematuros o incluso la muerte neonatal.

Según la infectóloga Carolina Subirá, presidenta de la Sociedad Rosarina de Infectología, la sífilis es una enfermedad prevenible y curable, pero su crecimiento está relacionado con barreras en el acceso a diagnósticos y tratamientos, así como con una falta de educación preventiva. “Lo más importante es educar a los adultos jóvenes, que están iniciando su vida sexual, en el uso adecuado de métodos preventivos como los preservativos”, explicó.

Subirá también destacó que, si bien los preservativos son una herramienta fundamental para la prevención, en Argentina las personas con vulva enfrentan dificultades debido a la falta de disponibilidad de preservativos femeninos y su complicado uso. Esto representa un desafío adicional para la prevención en ciertos sectores de la población.

El primer signo de la sífilis suele ser una lesión conocida como chancro, que puede parecer una ampolla. Esta lesión puede ubicarse en zonas poco visibles, como el interior de la vulva, el ano o la boca, lo que dificulta su detección temprana. Si no se trata, la enfermedad puede progresar a etapas más graves, afectando órganos internos como el corazón, el cerebro y el sistema nervioso.

En mujeres embarazadas, el riesgo es especialmente alto, ya que la bacteria puede transmitirse al feto a través de la placenta o durante el parto. Esto puede resultar en complicaciones graves para el bebé, como infecciones congénitas, malformaciones o incluso la muerte intrauterina.

Para enfrentar esta crisis sanitaria, los especialistas insisten en la necesidad de campañas masivas de educación sexual que promuevan el uso de preservativos y el acceso a diagnósticos oportunos. También subrayan la importancia de facilitar el acceso a tratamientos y herramientas de prevención en todos los sectores de la población.

“La sífilis puede prevenirse y curarse si se diagnostica a tiempo. Por eso es crucial fomentar la consulta regular en los centros de salud y realizarse pruebas en caso de sospecha de exposición”, concluyó Subirá.

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