La vivienda digna es un derecho humano

Villas II

La población de las villas porteñas registró un aumento inédito en los últimos doce años.

Por Dr. Daniel Cassola

La Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptaba por la ONU y que sirve de base a infinidad de pactos internacionales, considera a la vivienda digna como un derecho humano básico.

En contra de este principio fundamental y de otras tantas leyes locales, se ha registrado un crecimiento sin precedentes de la población de las llamadas villas de emergencia en la ciudad.

Es tal el fenómeno, que hablar de villas de emergencia es ya incorrecto. La emergencia se ha vuelto permanente. Según la última información censal disponible, los habitantes de estos barrios pasaron de 107 mil en 2001, a 275 mil en 2013. Más del doble.

Nada de lo poco que se ha hecho desde el Estado para atender la situación de estos lugares alcanza. Ninguna villa ha sido transformada en barrio. Solo en una, la 31 de Retiro, funciona una escuela. En ninguna villa hay atención sanitaria las 24 horas ni presencia policial permanente.

La Legislatura porteña ha aprobado por lo menos cinco leyes que disponen la urbanización de todas las villas o asentamientos, pero los avances que se registran son pocos y lentos. El presupuesto porteño destinado a las políticas públicas en villas pasó del 2,5 por ciento en 2005 al 0,7 por ciento en el corriente año.

Vivir en una villa se hace muy complicado, y más si atendemos a otro fenómeno propio de estos tiempos. Nos referimos al narcotráfico. Ayer la Agrupación La Alameda presentó una denuncia penal en la que constata que el barrio Illia, en el Bajo Flores, está literalmente bajo control de los narcos.

La petición, que fue elaborada en base a denuncias de los vecinos, denuncia que los narcos controlan el correo postal y la instalación de TV por cable. Además, acorralaron a los gendarmes en sus puestos e impidieron la construcción de una capilla en un terreno donado por el Papa Francisco.

Además, se denuncia que los narcos manejan planes sociales y bolsones de comida, y son quienes agreden a ambulancias y médicos cuando intentan ingresar en la zona.

Justamente el problema de los barrios de emergencia es la ausencia del Estado, y lo que sucede por su inacción. La situación que denuncia La Alameda puede producirse, potencialmente, en cualquier villa en la que el Estado no esté presente.

O sea, en cualquier lugar donde no haya ley más que la del más fuerte.

También te podría gustar...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *