Por Redacción Curar con Opinión
Argentina sumó un nuevo desarrollo científico a su sistema de salud con el inicio de la comercialización de Vaccimel, una inmunoterapia creada por investigadores locales para el tratamiento del melanoma cutáneo con riesgo intermedio y alto de recaída. El lanzamiento se concretó en noviembre de 2025, tras un año de demoras regulatorias, y representa la primera terapia celular de su tipo aprobada para esta enfermedad en estadios tempranos. A diferencia de una vacuna preventiva tradicional, Vaccimel está diseñada para pacientes que, por las características de su tumor, tienen una alta probabilidad de desarrollar metástasis más allá de la piel y los ganglios.
El producto se distribuye únicamente a través del circuito de medicamentos oncológicos y de alto costo, y su uso depende de la indicación de un oncólogo especialista en melanoma. El esquema terapéutico se extiende durante dos años e incluye 13 dosis aplicadas en centros habilitados y bajo supervisión médica. La producción está a cargo del laboratorio Pablo Cassará, el primero en el país autorizado para fabricar terapias avanzadas de este tipo. El costo del tratamiento se considera comparable al del anticuerpo monoclonal hoy disponible para esta patología. En la Ciudad de Buenos Aires, el Hospital de Oncología María Curie será el primer centro en ofrecer esta opción.
Vaccimel actúa entrenando al sistema inmunológico para identificar distintos antígenos tumorales mediante clones de linfocitos capaces de atacar células malignas que puedan permanecer ocultas en el organismo. La dermatóloga Ana De Pablo, de la Sociedad Argentina de Dermatología, explicó que la inmunoterapia busca reforzar la defensa natural del paciente frente a un cáncer que suele bloquear la respuesta inmune. El desarrollo llevó más de tres décadas de investigación lideradas por José Mordoh, del Conicet y la Fundación Instituto Leloir, quien ha señalado que en más del 60% de los pacientes la respuesta inmunitaria lograda impide la reaparición de la enfermedad.
Especialistas destacan que se trata de una terapia adyuvante que se suma al tratamiento quirúrgico en pacientes de alto riesgo. Con la llegada de la inmunoterapia, la expectativa de vida mejoró de manera significativa y hoy existen pacientes con tumores agresivos que continúan en seguimiento favorable tras cinco o incluso diez años. La toxicidad reducida y la posibilidad de recurrir a otras líneas terapéuticas en caso de falla aportan un margen adicional de seguridad clínica.









