Las prepagas pierden afiliados por las subas en las cuotas y el contexto económico

Por Dr. Daniel Cassola

Según revela un informe de la Dirección General de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires, en el primer trimestre de este año, apenas el 6,1 por ciento de las familias porteñas declararon contar con un plan de medicina prepaga por contratación voluntaria para todos sus integrantes. Se trata del porcentaje más bajo desde 2015.

En el primer trimestre de 2017 la marca había sido del 10 por ciento, mientras que, en 2015 y 2016, había oscilado entre 7,5 y 9,8 por ciento. El fenómeno podría explicarse tanto por las subas en las cuotas como por el contexto económico. Este sector de la población es el que no tiene aportes derivados de sus trabajos, por lo que seguramente se trata en su mayoría de independientes que se ven afectados por el contexto económico.

La mayor parte de la población porteña, el 46,1 por ciento, tiene cobertura a través de las obras sociales sindicales y 17,3 por ciento de las prepagas, pero por la vía de derivar los aportes o descuentos de salud sobre los salarios a una obra social. El resto, 35,6 por ciento de la población, se atiende en hospitales públicos, mutuales o servicios de emergencias.

Las cuotas de las prepagas aumentaron un 38,5 por ciento en los últimos doce meses, salto que se atribuye en parte a la inflación y en parte al encarecimiento de las prestaciones médicas.

En la actualidad, los planes de las prepagas tienen un costo promedio de 3.500 pesos para una persona de edad mediana, mientras para un matrimonio joven con dos hijos menores, en un plan sin reintegros, ronda los 8.500 pesos. En ambos casos hay que sumar el IVA aunque por pago en débito automático se suele conseguir un descuento del 10 por ciento.

Hugo Magonza, titular de la Asociación Civil de Entidades Médicas Integradas (Acami) confirmó al periodista Ismael Bermúdez de Clarín, que “la afiliación voluntaria es decreciente: el sector de las empresas de medicina prepaga contaba con cerca de 3 millones de beneficiarios voluntarios hace algo más de 15 años, pero ahora no supera 1.200.000”.

Magonza prevé que la afiliación individual “se reducirá a un grupo residual por la obligación de contratar planes integrales, los costos en salud siempre crecientes, muy por encima de la inflación, y la incorporación de coberturas sociales y médicas que no estaban incluidas en los planes originales”.

A su vez, según analizó Magonza, la dinámica actual trae aparejada ciertos cambios dentro de la estructura de los prestadores privados. “Todos estos factores hacen que entidades pequeñas y medianas estén muy afectadas en su sustentabilidad, generando una salida desordenada del sector, vendiéndose, fusionándose o desapareciendo. Actualmente 83 por ciento de los afiliados están en 10 entidades, lo que produce una concentración que no es buena ni para los beneficiarios, que pierden alternativas de elección, ni para profesionales y prestadores, ya que en muy pocos se concentra el poder de compra”.

Por ahora el diagnóstico del sector prepago arroja un balance preocupante. Hay menos afiliados que pagan cuotas más caras a menos efectores de salud.

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