Los médicos están enojados

El fin de semana pasado realizaron protestas, en auto, en distintos puntos del país. A las condiciones precarias de trabajo y los problemas de bioseguridad se suman los procesos iniciados contra profesionales en distintas provincias.

Por Dr. Daniel Cassola

Cuanto todo esto empezó en marzo todos los días a las 21 la gente aplaudía en los balcones a los trabajadores de la salud, seguramente imitando algo que ya se había empezado a hacer en Europa. La cuarentena se hizo muy larga y ya nadie parece con ánimos de festejar nada a ninguna hora en particular. Desde el comienzo distintas agrupaciones de médicos habían sostenido que en vez de aplausos, que de todas maneras agradecían, lo que se necesitaban eran condiciones de trabajo acordes, elementos de seguridad, salarios dignos y un largo etcétera.

La paciencia de los profesionales parece haber llegado a su fin luego de que varios fueron imputados por la justicia por transmitir el Covid-19, lo que se da en un contexto en el que los propios trabajadores de la salud son uno de los subgrupos más afectados por la enfermedad ya que son los que están en contacto con ella todos los días. Según un recuento cuya última actualización fue el 20 de mayo, en Capital y provincia de Buenos Aires se contagia de coronavirus un profesional de la salud cada dos horas.

Los profesionales se contagian porque está dentro de los riesgos de lidiar con un virus sumamente agresivo pero también por las carencias del sistema de salud. Desde la Federación Médica de la Provincia de Buenos Aires (FEMEBA) sostienen que la “cantidad de material de protección personal que reciben los médicos es adecuada, la calidad, no tanto”.

Lo que los médicos no parecen dispuestos a tolerar, entonces, es que se los acuse de propagar el contagio, cuando en verdad su trabajo es el opuesto. Los casos que rebalsaron el vaso se dieron en San Juan y Córdoba. En la provincia cuyana el gobierno provincial inició una causa contra una médica de 42 años que trabaja en el Hospital Rawson, donde además está internado su hermano contagiado de coronavirus. Al parecer, la médica lo asistió en algún momento y luego mantuvo contacto con otros pacientes y familiares. Tanto ella como otras personas de ese círculo se contagiaron con Covid-19. El gobierno provincial la denunció por “atentar contra la salud pública y actuar negligentemente” y podría enfrentar penas que van desde cuantiosas multas hasta varios años en prisión.

En Córdoba, en una línea similar, se acusa a dos médicos de ser los responsables de 56 contagios y 11 muertes en un geriátrico de Saldán, a 30 kilómetros de la ciudad capital de la provincia. La denuncia la lleva adelante la Unidad Fiscal de Emergencia Sanitaria, un cuerpo de la justicia federal especialmente creado para operar durante la pandemia. Al parecer la justicia se organizó mejor para perseguir que la salud para cuidar.

En repudio a las persecuciones los médicos alzaron su voz y dentro de los reclamos incluyeron algunas bazas históricas del sector: la falta de enfermeros, los salarios magros, la violencia con la que deben lidiar cotidianamente en las guardias.

La famosa nueva normalidad todavía parece estar lejos, pero si dudas uno de los temas que hay que discutir es qué sistema de salud necesita el país y cómo se va a organizar el trabajo de los médicos y demás profesionales. Está claro quiénes son los que están poniendo el hombro en los hospitales y quiénes los que están cómodamente sentados en despachos confortables.

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