Los niños y adolescentes argentinos están ingresando de manera silenciosa en la creciente ola de las plataformas de juegos de azar en línea que se ha vuelto una tendencia global.
Por Dr. Daniel Cassola
Según el informe Global Online Gambling Market, las apuestas generaron la impresionante cifra de 65.316 millones de dólares en 2020, y se proyecta que esta industria alcance cerca de 130 mil millones para el año 2027. Mientras el mundo de las apuestas en línea se expande, los jóvenes argentinos no son ajenos a este fenómeno.
La adicción a los juegos en línea ha ido en aumento entre los adolescentes, impulsada en parte por el crecimiento de otros consumos como el alcohol, las drogas, las pantallas y las redes sociales. Además, la edad de inicio en este tipo de actividades ha disminuido notablemente, alcanzando los 15 años, aunque expertos en adicciones han reportado recibir consultas de jóvenes de tan solo 12 años.
Es importante destacar que existen varios indicadores que pueden ayudar a diferenciar si un adolescente ha desarrollado una adicción al juego en línea. Algunos de estos signos incluyen:
- Experimentar irritabilidad cuando no pueden jugar.
- Pedir dinero a otras personas para financiar sus apuestas.
- Apostar como una forma de afrontar la ansiedad o la depresión.
- Tratar de recuperar el dinero perdido con más apuestas.
- Apostar cada vez más dinero con el tiempo.
- Negar o mentir sobre la frecuencia de sus apuestas.
- Arriesgar aspectos importantes de su vida, como amistades y estudios, debido al juego.
- Luchar por dejar de jugar, pero ser incapaz de hacerlo.
Según las estadísticas del Observatorio de Adicciones y Consumos Problemáticos, el 30% de la población argentina mantiene algún tipo de vinculación con el juego. De este porcentaje, el 95% corresponde a personas que lo hacen de manera recreativa, un 3.5% son considerados jugadores problemáticos y un 1.5% son clasificados como compulsivos.
Una preocupación creciente se centra en la escuela secundaria, donde se están identificando intermediarios conocidos como «cajeros». Estos jóvenes son estudiantes que reciben dinero de otros adolescentes y lo destinan a sitios de apuestas en línea. A cambio, los «cajeros» reciben comisiones por sus servicios, lo que puede ser tentador para aquellos que buscan ganar dinero de manera sencilla. Por desgracia, estos intermediarios son a menudo varones, lo que refleja una tendencia preocupante.
Además, las redes sociales desempeñan un papel importante en la promoción de los juegos de azar en línea. Influencers, celebridades y la publicidad en las redes sociales contribuyen a la normalización de esta actividad, aumentando su atractivo para los adolescentes. La falta de conciencia sobre los riesgos asociados y la facilidad de acceso a las plataformas de juego en línea han llevado a que un número significativo de niños y adolescentes se involucren en esta actividad.
En Argentina, actualmente no existe una regulación que impida a los menores participar en las apuestas en línea, y la magnitud del problema sigue siendo desconocida en gran medida debido a la falta de datos precisos. Sin embargo, es crucial tomar medidas proactivas para abordar este desafío y proteger a los jóvenes de los peligros del juego en línea, la adicción tecnológica y la falta de educación financiera y concienciación digital. La tendencia en América Latina hacia un crecimiento del mercado de los juegos de azar en línea subraya la urgencia de abordar este problema de manera efectiva.









