Más de un año sin índice de pobreza

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Desde 2013 que el INDEC no publica datos oficiales sobre pobreza e indigencia.

Por Dr. Daniel Cassola

El segundo semestre del 2013 fue el último período para el cual el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, el INDEC, publicó datos oficiales sobre pobreza e indigencia.

Por aquel entonces el jefe de Gabinete Jorge Capitanich anunció que por ahora el índice oficial no se iba a seguir publicando “por problemas de empalme de los datos”.

En el complicado castellano que suele utilizar Capitanich no queda muy claro a que se refirió con empalme de datos, quizás a sumar los datos de distintas localidades, provincias y regiones.

De cualquier manera, el jefe de Gabinete dijo que “hubo una reducción abrupta de la pobreza” y dejó zanjada la discusión.

Al menos estadísticamente, desde entonces los pobres e indigentes para el INDEC no existen.

El lunes pasado los trabajadores del Instituto que resisten como pueden a la intervención de la dependencia oficial, realizaron el último abrazo del 2014 al INDEC.

En dicha oportunidad los profesionales publicaron por novena vez el índice que efectúan paralelamente, al margen de lo que la intervención les permite publicar.

Los datos son, como mínimo, preocupantes. Para los técnicos del INDEC la pobreza ronda el 25,5 por ciento y la indigencia se encuentra alrededor del 5,5. El dato presenta una evolución negativa desde 2011, cuando se calcula que el índice era del 18 por ciento. Llegó a los 20 puntos el año pasado y las contingencias económicas han arrojado a la pobreza a un 5 por ciento más de argentinos en el 2014.

No difundir oficialmente los datos es peor para el Gobierno porque se ve afectada la credibilidad del país. Por otro lado, si se me permite la metáfora médica, no se puede curar una enfermedad que no está diagnosticada.

Si cuando usted va al médico, este le dice que está todo fenómeno, que siga con su vida tal cual como la lleva al momento pero en verdad usted está hipertenso, diabético y obeso, la consecuencia va a ser un empeoramiento de su salud, por más que usted piense que está diez puntos.

Lo mismo se puede decir de la economía. Si no se reconocen los problemas actuales es imposible encontrar una solución.

Si no hay pobres ni indigentes no hace falta hacer nada por ellos.

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