¿Más seguridad o negocio electoral?

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Por Dr. Daniel Cassola

Hoy estamos todos pendientes del Mundial. Pero cuando termine volveremos a las preocupaciones cotidianas. Como han medido diferentes encuestadores en los últimos tiempos, los temas que más llaman la atención de los argentinos son aquellos que tienen que ver con la economía, como por ejemplo la inflación o el trabajo, y, por otro lado, la seguridad.

En materia, justamente, de seguridad, el gobierno porteño está llevando adelante una serie de medidas que generaron polémica y suspicacias. Nos referimos a la instalación de cámaras de seguridad en distintos puntos de la ciudad. Por otro lado, se proyecta la utilización de dispositivos tecnológicos, conocidos como drones, en caso de catástrofes, eventos especiales y manifestaciones. Ya vamos a explicar en qué consisten los drones.

Vayamos primero al tema de las cámaras. La Justicia hizo lugar a un recurso de amparo para que podamos conocer dónde están ubicadas las dos mil cámaras de seguridad que instaló el gobierno porteño. Una ONG, la Red Latinoamericana de Tecnología, Vigilancia y Sociedad, interpuso la medida y además pide que se investigue el costo de las mismas.

Se calcula que cada cámara cuesta 125 mil pesos. Y además se cuestiona que se hayan entregado imágenes tomadas con las mismas a los canales de televisión. Sobre todo, nos referimos a los accidentes de tránsito y los robos que pueden haber sido filmados. ¿Se puede pasar todo por televisión? Es un debate que provoca esta nueva medida. No tenemos una respuesta definitiva.

Vayamos ahora a los proyectos para el futuro. La Policía Metropolitana está desarrollando drones. Los drones son artefactos voladores no tripulados, piloteados por un agente en tierra, que sirven para tomar imágenes en determinadas situaciones. Como toda tecnología tiene usos positivos, pero también puede tener usos negativos.

Los drones pueden tomar imágenes y mejorar operativos en casos como el del derrumbe del edificio del año pasado, por citar un caso. Pero también se podría usar violando la intimidad de las personas o para realizar espionaje. Además, las ONG del sector seguridad dicen que fácilmente se pueden adaptar estos dispositivos para que lleven gases lacrimógenos o dardos con electricidad.

La idea no es oponerse porque sí ni decir que es todo una maravilla. Sino simplemente poner en discusión un tema que nos preocupa a todos. La seguridad es uno de los grandes desafíos que afrontamos.

En las ciudades más desarrolladas del mundo las cámaras son una herramienta que funciona. Ahora, ¿Cuál debe ser el límite y el costo?
En cuanto al futuro, es bienvenido cualquier dispositivo que de más seguridad, pero siempre respetando el derecho de todos.

No siempre las soluciones más caras y tecnológicas son las mejores. Pueden sumar. Pero a veces es mejor tener un policía bien pago y correctamente entrenado en la esquina que una cámara de última generación.

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