Menos alcohol al volante y más heridos por pirotecnia: el saldo de la Navidad en la Ciudad

La Navidad 2025 dejó en la Ciudad de Buenos Aires un balance sanitario atravesado por dos tendencias contrapuestas.

Por Dr. Daniel Cassola

Por un lado, se registró una baja significativa en la cantidad de conductores alcoholizados detectados durante los controles oficiales; por otro, volvió a preocupar el número de personas heridas por el uso de pirotecnia, una problemática que se repite cada año y que afecta especialmente a niños y adolescentes. En paralelo, también se produjeron múltiples siniestros viales, aunque en su mayoría sin consecuencias fatales.

Durante la madrugada del 25 de diciembre, al menos 24 personas fueron asistidas en distintos hospitales porteños por lesiones vinculadas al uso de fuegos artificiales. Según informaron fuentes oficiales, el Instituto Oftalmológico Pedro Lagleyze atendió a diez pacientes con lesiones ambulatorias, principalmente oculares. En tanto, el Hospital Santa Lucía recibió a siete personas, cinco de ellas por accidentes con pirotecnia y dos por traumatismos provocados por corchos, uno de los cuales requirió una intervención quirúrgica por lesiones menores.

El SAME también intervino en varios episodios de quemaduras, con tres personas asistidas, una de ellas derivada al Hospital Argerich. A su vez, el Hospital de Quemados atendió a cuatro pacientes, entre los que se encontraba una menor de edad con heridas leves. Desde el sistema de salud reiteraron que este tipo de lesiones son evitables y que, pese a las campañas de concientización y a las restricciones vigentes, la pirotecnia continúa siendo una fuente recurrente de accidentes durante las celebraciones.

En contraste con este escenario, las autoridades destacaron una reducción significativa en los casos de alcoholemia positiva al volante. Durante los festejos de Nochebuena y Navidad se desplegaron más de 30 puestos de control en puntos estratégicos de la Ciudad, donde se realizaron 5.394 testeos. Solo 30 conductores dieron positivo, lo que representó una tasa del 0,47%, casi la mitad de la registrada en 2024, cuando el índice había alcanzado el 0,83%.

Del total de infractores detectados, 11 superaron el gramo de alcohol en sangre, mientras que 19 se ubicaron entre 0,5 y 0,99 g/l. El dosaje más alto fue de 1,74 g/l. En la Ciudad de Buenos Aires, los límites permitidos son de 0,5 g/l para conductores particulares, 0,2 g/l para motociclistas y tolerancia cero para principiantes y conductores profesionales. Las sanciones incluyen la retención de la licencia, el acarreo del vehículo, multas elevadas y la obligación de realizar un curso de educación vial.

Desde el Ministerio de Movilidad e Infraestructura remarcaron que este descenso en los positivos es un dato alentador, especialmente si se tiene en cuenta que uno de cada cinco siniestros viales fatales en la Ciudad está vinculado al consumo de alcohol. Gran parte de los operativos se realizaron bajo la metodología “embudo”, que obliga a circular a baja velocidad y refuerza la percepción del control, un esquema recomendado por la Organización Mundial de la Salud.

En cuanto a los siniestros viales, el SAME informó que durante la madrugada y la mañana navideña se registraron 16 incidentes de tránsito en distintos barrios porteños, con personas asistidas y algunos traslados hospitalarios, pero sin víctimas fatales. Los episodios incluyeron choques entre autos y motos, vuelcos y colisiones contra objetos fijos, con la intervención de Bomberos y equipos de emergencia.

El balance general de la Navidad dejó así un mensaje claro: mientras las políticas de control y prevención muestran resultados positivos en la reducción del alcohol al volante, el uso de pirotecnia sigue representando un riesgo concreto para la salud pública.

.

También te puede interesar...