Olas de calor: científicos alertan que lo peor todavía no llegó

Solo en España se registró la muerte de 1055 personas. Además hubo decenas de miles de hectáreas quemadas por los incendios, cortes de rutas y líneas de tren. También se registraron pérdidas millonarias en la agricultura.

Por Dr. Daniel Cassola

¿Será el infernal verano del hemisferio norte un aviso de lo que sucederá aquí el próximo verano? En principio los episodios de temperaturas extremas registradas en Europa, América del Norte y Asia es, según los especialistas, solo el principio. Esto se debe a que las emisiones que causan el cambio climático siguen aumentando en la atmósfera y múltiples señales apuntan a serias dificultades en el camino político de la lucha contra el cambio climático.

Para peor, la guerra en Ucrania ha ocasionado que muchos países retornen al uso del carbón para generar energía, lo que es la peor noticia posible para el clima. En este sentido, el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, calificó esta semana como “suicidio colectivo” la falta de acción para evitar que el planeta siga calentándose más.

“Esta es de las cuestiones más sólidas de la ciencia climática: las olas de calor en zonas terrestres y en el mar son consecuencia directa del calentamiento planetario, y por cada aumento suplementario de este calentamiento, se espera que se vuelvan más frecuentes, más intensas y más duraderas”, comentó Valérie Masson-Delmotte, copresidenta del grupo I del panel de expertos más importante sobre cambio climático que existe en el mundo, el IPCC, que entre 2021 y 2022 presentó su sexta evaluación científica.

Como explica la climatóloga francesa, ya en los primeros informes del IPCC de 1990 se avisaba de un incremento de las olas de calor por el calentamiento del planeta. “Para muchos ha sido más cómodo ignorar estas informaciones, pero cuando le toca sufrirlo a uno mismo es cuando mejor se da cuenta de la urgencia de actuar”, destaca.

Hasta ahora, se estima que la temperatura media del planeta ha aumentado ya 1,1 grados respecto a los niveles preindustriales, como consecuencia de las emisiones generadas por los coches, las instalaciones energéticas, las industrias, las casas y la producción de alimentos. Esto se debe, en general, al uso de petróleo, gas y carbón.

La última evaluación científica del IPCC avisa de que cada 0,5 grados adicionales de calentamiento planetario “provoca aumentos claramente perceptibles en la intensidad y la frecuencia de los extremos cálidos, incluidas las olas de calor y las fuertes precipitaciones”.

Para evitar las peores previsiones, los científicos del IPCC han advertido que las emisiones mundiales deberían alcanzar su pico en 2025 y caer de forma drástica en los siguientes 30 años, hasta casi desaparecer en la segunda mitad del siglo. Y esto requiere, entre otras medidas, desenganchar a la especie humana de su total dependencia de los combustibles fósiles (petróleo, carbón y gas).

A pesar de todo, los científicos aseguran que todavía se está a tiempo de cambiar el rumbo del clima. 

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