Para los adultos mayores la felicidad no tiene misterios
Por Dr. Daniel Cassola
Hoy comenzamos a comentar parte de un trabajo muy interesante sobre el estado general de los adultos mayores en Argentina. Se trata de un informe realizado por el Barómetro Social de la Universidad Católica Argentina.
Seguramente nos escuchen hablar de esta información con frecuencia, ya que es un panorama muy completo e imposible de agotar en un solo día.
El primer dato que nos llama la atención es que, a pesar de las magras jubilaciones y la dudosa calidad de las prestaciones de salud que reciben, gran parte de quienes integran la tercera edad dicen ser felices.
Consultados en una encuesta, el 85 por ciento de los adultos mayores sostienen que son felices. Para conocer el por qué de este estado de ánimo no hay ningún misterio que dilucidar.
Las claves de la felicidad son, básicamente, tres: salud, dinero y amor. Quienes dicen ser muy felices se pueden dividir en tres grandes grupos. Están aquellos que pertenecen a los sectores con ingresos más altos de la sociedad, los que tienen un buen estado general de salud y los que viven en pareja.
Sin embargo, el objetivo del trabajo difundido por la UCA es plantear cuáles son los aspectos que faltan, los problemas que afectan a este sector cada vez más numeroso de la población.
En ese sentido, se puede sostener que las condiciones materiales o el dinero no hacen a la felicidad. Pero por el otro lado, la falta de recursos sí puede ser condición de la infelicidad. O sea, las personas de bajos recursos se manifiestan más infelices que quienes gozan de una mejor posición.
Por otra parte, la soledad es un factor importante de infelicidad. Según consigna el estudio alrededor de uno de cada cinco adultos mayores vive en soledad. Entre ellos es más común manifestar signos de infelicidad. Una de las conclusiones al respecto sostiene que “vivir con alguien lo aleja a uno de la infelicidad”.
En cuanto a las deudas sociales, hay cinco grandes puntos. Los primeros tres tienen que ver con la salubridad del entorno. Mucha gente vive en zonas inundables y sin cloacas. Además es muy importante la población que habita cerca de fábricas que contaminan el aire, de basurales o de espejos de agua con polución.
El cuarto faltante tiene que ver con el gas. Uno de cada cinco adultos mayores no tiene conexión a la red de gas. Y el último punto tiene que ver con la falta de acceso a espacios verdes y de recreación.
O sea, por más que haya manifestaciones de felicidad y que sean muchos los que dicen vivir bien, en materia de tercera edad aún queda mucho por hacer.

