Polémica por el cierre de la guardia y las internaciones en el Hospital Laura Bonaparte

Por Redacción Curar con Opinión

El viernes pasado, los trabajadores del Hospital Nacional “Lic. Laura Bonaparte”, especializado en salud mental y adicciones, denunciaron el cierre de la guardia y la suspensión de nuevas internaciones. La medida, tomada por el Gobierno nacional, generó sorpresa y controversia en el ámbito de la salud, afectando a una institución clave en el tratamiento de consumos problemáticos.

Este lunes 7 de octubre, empleados del hospital realizaron un «abrazo simbólico» alrededor del edificio en señal de protesta, expresando su rechazo al cierre de los servicios y el impacto negativo que tendrá en los pacientes.

El Ministerio de Salud de la Nación anunció el viernes 4 de octubre el inicio de un plan de reestructuración del hospital, con el objetivo de «priorizar la asignación de recursos en los pacientes que lo necesitan». Según el comunicado del Ministerio, liderado por el nuevo ministro Mario Lugones, se comenzó con la derivación de pacientes a otras instituciones, debido a lo que describen como una «reducida cantidad de pacientes» en el hospital.

El Ministerio informó que el Hospital Bonaparte recibe un presupuesto anual de $17 mil millones, pero que su ocupación es baja. «Con una internación promedio anual de 19 pacientes diarios, los indicadores de atención y consultas resultan insuficientes para un hospital con servicios generales y los recursos humanos asignados», justificaron.

A pesar de este anuncio, al momento de publicación de esta nota, no se ha emitido ninguna norma oficial en el Boletín Oficial que afecte de manera directa al hospital.

El personal del hospital, alarmado por la medida, se movilizó inmediatamente. María Hortencia Cáceres, jefa de guardia del hospital, explicó en una entrevista: “El viernes el director del hospital nos anuncia el cierre de las internaciones, no se podía ingresar más pacientes. Decidimos sostener una guardia mínima de los pacientes, aunque las puertas están cerradas”.

La protesta continuó este lunes con un abrazo simbólico al hospital, en el cual los trabajadores expresaron su preocupación por el futuro de la institución. Cáceres también desmintió datos que circulaban sobre la cantidad de empleados: “Somos 612 trabajadores, pero solo 312 son profesionales, y de esos, no todos están en asistencia directa. El resto son administrativos y de mantenimiento”.

Por su parte, la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) señaló que, en lo que va del año, el Hospital Bonaparte ha atendido a más de 25 mil personas, destacando la importancia del centro para la atención de salud mental y adicciones.

El ex ministro de Salud Adolfo Rubinstein criticó la medida: “No podés cerrar un establecimiento sanitario de un día para el otro. En un contexto de aumento de la pobreza y las adicciones, suena descabellado cerrar un hospital como el Bonaparte, uno de los pocos que cumplen con la normativa de salud mental”, expresó en Urbana Play.

Asimismo, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) demandó explicaciones al Ministerio de Salud. En una publicación en su cuenta de X (antes Twitter), mencionaron que el Juzgado Criminal y Correccional 44 exigió al Ministerio que en 24 horas entregue información sobre el cierre, el plan para los pacientes internados y detalles sobre su eventual derivación.

La Asociación Argentina de Salud Pública (AASAP) también se pronunció en contra de la medida, señalando su “profunda preocupación” por el cierre, que afecta gravemente a uno de los pocos centros especializados en el país.

El Ministerio de Salud garantizó la «continuidad de los tratamientos» para los pacientes actualmente internados en el hospital, pero la derivación a otras instituciones sigue siendo un tema de incertidumbre. Mientras tanto, los trabajadores y organizaciones sociales continúan exigiendo respuestas claras sobre el futuro del Hospital Bonaparte y de los servicios que ofrece a miles de personas en situación vulnerable.

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