Por la llegada del frío la segunda ola “todavía se puede poner peor”
Entre martes y miércoles se reportaron más de 50 mil contagios positivos. Ayer se estableció un nuevo récord de fallecidos en un día; fueron 633. Se calcula que son pacientes de hace aproximadamente un mes. Por ahora el pico se dio entre el 24 de abril y el 3 de mayo.
Por Dr. Daniel Cassola
A nivel nacional se registró una baja de alrededor del diez por ciento de los casos en la última semana mientras que en el AMBA la proporción es un poco mayor, de entre 15 y 17 por ciento. Pero esto no quiere decir que el punto más crítico de la segunda ola ya haya sido superado. Si los casos no vuelven a repuntar, lo que visto los últimos datos no es seguro, el pico habrá sido entre fines de abril y principios de mayo, por lo que todavía no se advirtieron esos contagios en el registro de fallecidos.
Los infectólogos coinciden en que la “mortalidad tarda” con respecto al número de casos, por lo que el impacto de lo que por ahora es el peor momento de los contagios no se expresó. “Estamos en una situación realmente complicada, ahora empieza el frío y puede ser realmente muchísimo peor, por lo tanto hay que restringir todo lo posible la circulación innecesaria o no esencial porque la situación se pude complicar aún más”, aseguró Martín Hojman, médico infectólogo y mimebro de la Sociedad Argentina de Infectología.
Hay varios factores que actúan al mismo tiempo en la segunda ola en Argentina. El primero es la presencia de las nuevas cepas o variantes, que se consideran más contagiosas. Aún no se sabe si son más letales pero rápidamente un mayor número de contagios significa un mayor número de muertos. El segundo, mucho más difícil de medir, es el cansancio y el agotamiento, que lleva a que la gente se cuide menos. Al parecer se respetan las medidas de restricción ya que la circulación bajó pero es difícil apreciar que sucede en el ámbito privado. El tercer factor de consideración es la lenta vacunación que solo es un hito considerable al medir los contagios en el personal de salud o en los sectores de más edad, que son los que ya recibieron más vacunas.
Que las nuevas variantes afecten a pacientes más jóvenes también es un factor a considerar, sobre todo con respecto a la ocupación de las camas. En los servicios de terapia intensiva ahora la internación promedio es de 17 días. Antes de llegar a esa instancia es probable que quien contrajo el coronavirus lleva entre una semana y diez días desde la infección. O sea que entre el contagio y la salida de terapia intensiva, que puede ser la recuperación o la muerte, hay un mes.
De ser así recién a fines mayo se va a comenzar a apreciar lo que significa en víctimas lo que por ahora es el momento más álgido de los contagios. En cuanto al debe hay muchos señalamientos desde la comunidad médica a la política. La segunda ola se pudo empezar a prever en enero, cuando las nuevas cepas ya circulaban por Brasil totalmente fuera de control. Por otra parte en las medidas sanitarias desde hace tiempo el cálculo está más relacionado con la política que con la salud. Los errores en la pandemia se pagan con enfermos y muertos. Como decimos siempre, el virus no entiende ni de ideologías ni de colores políticos.
