Por la pandemia aumentó la población con hambre en todo el mundo

La falta de alimentos afecta a cerca de uno de cada diez habitantes del planeta. Se registró un aumento del hambre en prácticamente todos los países de renta media y baja. Los continentes más afectados son África y Asia, donde los conflictos sociales y los desastres climáticos potencian el fenómeno.

Por Dr. Daniel Cassola

No sabemos cómo los historiadores se van a referir en el futuro a la pandemia y sus consecuencias aunque desde ya podemos adivinar que es muy probable la utilización de la palabra crisis. El coronavirus primero puso en jaque a los sistemas de salud, llevó la mortalidad a índices similares a los de las grandes guerras del siglo XX y desató en todo el mundo una gran crisis económica.

Una de las primeras consecuencias de esa conmoción comienza a ponerse en datos. Se trata del hambre, que experimenta por estos días alrededor del diez por ciento de la población mundial. El ‘Estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo’ es un informe elaborado de manera conjunta por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), que cifra en 811 millones el número de personas subalimentadas en 2020.

El mundo pasó, entre 2019 y 2020, a tener 118 millones más de personas sub alimentadas. Del número total de personas desnutridas en 2020, más de la mitad (418 millones) vive en Asia y más de un tercio (282 millones) en África, mientras que en América Latina y el Caribe habita el 8 por ciento (60 millones). En comparación con 2019, 46 millones más de personas en África, casi 57 millones más en Asia y alrededor de 14 millones más en América Latina y el Caribe, se vieron afectadas por el hambre en 2020.

Estos datos significan que una de cada cinco personas (un 21 por ciento de la población) enfrentaba hambre en África en 2020, más del doble de la proporción de cualquier otra región, lo que representa un aumento de 3 puntos porcentuales en un año. Le siguieron América Latina y el Caribe (9,1 por ciento) y Asia (9 por ciento), con incrementos de 2 y 1,1 puntos porcentuales, respectivamente, entre 2019 y 2020.

Hasta en América del Norte y Europa, donde se encuentran las tasas más bajas de inseguridad alimentaria, la incidencia del lastre aumentó por primera vez desde el comienzo de la recopilación de datos sobre inseguridad alimentaria, en 2014. En cuanto a la afectación por género de la inseguridad alimentaria moderada o grave, se observó una tasa 10 por ciento más alta entre las mujeres que entre los hombres en 2020, frente al 6 por ciento registrado en 2019.

Uno de los principales factores del aumento del hambre en el mundo es el precio de la comida. Por otra parte, más de 3000 millones de personas no pudieron acceder a una dieta saludable en 2019. La mayoría de esta gente vive en Asia (1850 millones) y África (mil millones). La dieta saludable también está fuera del alcance de millones de habitantes de América Latina y el Caribe (113 millones) y América del Norte y Europa (17,3 millones).

Entre las poblaciones más afectadas por la desnutrición destacan los niños menores de cinco años. Si bien los datos específicos sobre este colectivo fueron limitados en 2020 y las estimaciones no necesariamente tienen en cuenta los efectos de la pandemia COVID-19,  se calcula que 149,2 millones (22 por ciento) sufrieron retraso del crecimiento en 2020. Casi las tres cuartas partes de ellos viven en Asia central y meridional (37 por ciento) y África subsahariana (37 por ciento).

Por otra parte, la obesidad en los adultos sigue creciendo, y la prevalencia mundial subió del 11,7 por ciento en 2012 al 13,1 por ciento en 2016. Todas las subregiones mostraron tendencias crecientes de la obesidad en adultos entre 2012 y 2016 y están lejos de cumplir el objetivo de la Asamblea Mundial de la Salud para 2025 de detener el aumento para 2025.

Así es como los organismos de la ONU advierten que el mundo atraviesa una “coyuntura crítica” y llaman a dar un impulso diplomático a la promoción de la seguridad alimentaria y la nutrición. Cuando esto pase, en todo el planeta habrá que reconstruir lo que el coronavirus destruyó o empeoró. Como sucedió después de las guerras en otro momento de la historia.

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