El mundo enfrenta una crisis de salud pública que avanza silenciosamente y que amenaza con revertir décadas de progreso médico: la resistencia antimicrobiana (RAM).
Por Dr. Daniel Cassola
Según un estudio publicado ayer en la prestigiosa revista científica The Lancet, más de 39 millones de personas podrían morir en las próximas décadas debido a infecciones que los antibióticos ya no pueden tratar de manera efectiva.
El análisis, que abarcó 204 países y territorios, proyecta un aumento alarmante de muertes relacionadas con la RAM para el año 2050, especialmente entre las personas mayores de 70 años. Liderado por el Dr. Mohsen Naghavi, investigador del Instituto de Métricas de Salud (IHME) de la Universidad de Washington, el estudio reveló que solo en 2021, más de un millón de personas murieron por infecciones resistentes a los antimicrobianos. Si las tendencias actuales continúan, para 2050, se espera que las muertes anuales por RAM crezcan un 70%, alcanzando 1.91 millones de fallecimientos, además de un alarmante aumento en las muertes indirectas por infecciones con bacterias resistentes, que podrían llegar a 8.22 millones al año.
El Dr. Naghavi subraya la gravedad del problema: “Los medicamentos antimicrobianos son una de las piedras angulares de la atención médica moderna, y el aumento de la resistencia a ellos es un motivo importante de preocupación”. Los datos del estudio resaltan que la RAM ha sido una amenaza para la salud mundial durante décadas, y su impacto continúa expandiéndose.
El Proyecto de Investigación Global sobre Resistencia a los Antimicrobianos (GRAM), es el primer análisis exhaustivo a nivel mundial de las tendencias de la RAM a lo largo del tiempo. Entre sus hallazgos más preocupantes destaca que las muertes por infecciones resistentes han aumentado un 80% entre las personas mayores de 70 años, y se proyecta que esta cifra se duplicará en las próximas décadas. En palabras de Luis Ostrosky, jefe de enfermedades infecciosas en UTHealth Houston, la medicina depende del uso de antibióticos para procedimientos tan rutinarios como cirugías o trasplantes, y la creciente resistencia de las bacterias significa que muchas infecciones que antes eran tratables ahora escapan al control médico.
“El mundo está en un tiempo muy peligroso”, advierte Ostrosky, “y sin nuevas estrategias para combatir esta amenaza, podríamos enfrentar una catástrofe sanitaria”. Las soluciones propuestas incluyen el desarrollo de nuevas vacunas, medicamentos innovadores, una mejor atención sanitaria y un acceso más eficaz a los antibióticos existentes, acompañado de una orientación adecuada sobre su uso.
El estudio también destaca una disparidad geográfica en el impacto de la RAM. Mientras que los países de altos ingresos, como Estados Unidos y varias naciones europeas, podrían ver un incremento del 72% en las muertes relacionadas con la RAM para 2050, las regiones más afectadas serán las del norte de África y Oriente Próximo, donde se espera un aumento de hasta el 234% en las muertes entre las personas mayores. Estas cifras subrayan la necesidad de una respuesta global coordinada para mitigar los efectos de la RAM, especialmente en las zonas más vulnerables.
A pesar de la disminución de muertes por RAM entre los niños menores de cinco años (con una reducción superior al 50% desde 1990), los expertos señalan que estas infecciones son cada vez más difíciles de tratar. Según Kevin Ikuta, investigador de la Universidad de California en Los Ángeles y coautor del estudio, la amenaza de la RAM para los mayores solo aumentará a medida que la población mundial envejezca.
Uno de los hallazgos más inquietantes del estudio es la advertencia de que estamos entrando en lo que los expertos llaman la «era posantibiótica». Esto significa que infecciones bacterianas que alguna vez fueron tratables ya no responderán a los medicamentos conocidos. “Estamos llegando a un punto donde ya no tendremos recursos que funcionen”, advirtió Ostrosky, enfatizando la urgencia de acciones inmediatas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya ha clasificado la RAM como una de las diez principales amenazas para la salud de la humanidad. La institución ha alertado sobre el posible retorno de enfermedades que antes se controlaban con antibióticos, como la neumonía, la tuberculosis y la gonorrea, a ser causas comunes de muerte.
Curiosamente, la pandemia de COVID-19 ofreció un breve respiro en el incremento de muertes por RAM. Las medidas de distanciamiento social y control de enfermedades para contener el virus también redujeron la incidencia de infecciones respiratorias no relacionadas con el COVID, lo que provocó una disminución temporal en las muertes por RAM en 2021. Sin embargo, los expertos advierten que esta tendencia no es sostenible y que la amenaza de la resistencia antimicrobiana continúa avanzando.
La resistencia antimicrobiana es una amenaza silenciosa que podría desencadenar una catástrofe sanitaria si no se toman medidas urgentes. La comunidad científica ha identificado varias acciones que podrían salvar hasta 92 millones de vidas entre 2025 y 2050, como mejorar el acceso a los antibióticos, fortalecer los sistemas de salud y promover la investigación de nuevos medicamentos. La crisis de la RAM requiere una respuesta global coordinada para evitar un futuro donde infecciones comunes vuelvan a ser mortales.









