Sólo 4 de cada 10 chicos argentinos leen como deberían al terminar tercer grado

La lectura, una habilidad fundamental para el aprendizaje y el desarrollo personal, se encuentra en una situación alarmante entre los niños argentinos. Así lo revela la prueba Aprender Alfabetización 2024, cuyos resultados fueron presentados por el Ministerio de Capital Humano.

Por Dr. Daniel Cassola

Esta evaluación, aplicada a más de 91 mil estudiantes de tercer grado en escuelas primarias de todo el país, mostró que apenas el 45% de los alumnos alcanza el nivel lector esperado al finalizar el primer ciclo de primaria.

La subsecretaria de Información y Evaluación Educativa, María Cortelezzi, fue la encargada de exponer los datos ante supervisores y autoridades educativas nacionales. La prueba, que sirvió como línea de base para el nuevo Plan Nacional de Alfabetización, no solo arrojó cifras preocupantes sobre el nivel de comprensión lectora de los niños, sino que también evidenció profundas desigualdades estructurales según el tipo de escuela y el nivel socioeconómico de los estudiantes.

Del total evaluado, apenas uno de cada cuatro alumnos logró comprender textos complejos de manera literal, inferencial y reflexiva, mientras que otro 18,7% demostró capacidad para realizar inferencias más elaboradas. Sin embargo, un 24,5% todavía está en proceso de adquirir las competencias necesarias para enfrentar con éxito el segundo ciclo de la educación primaria. Lo más preocupante es que el 30,5% de los estudiantes se encuentra significativamente rezagado: algunos apenas inician la lectura de oraciones o textos simples, y casi uno de cada cinco solo puede comprender de forma literal contenidos muy básicos.

Las brechas entre estudiantes de escuelas públicas y privadas resultan evidentes. Solo el 40% de los alumnos del sistema estatal alcanza el nivel lector esperado, en contraste con un 62% en el sector privado. Esta diferencia también se profundiza cuando se analiza la condición socioeconómica: entre los sectores más desfavorecidos, el 44% de los estudiantes está rezagado en lectura, mientras que en los grupos más acomodados esa proporción desciende a apenas un 12,6%.

Pese a que las aulas estatales presentan, en términos generales, una mayor presencia de bibliotecas escolares y un uso más frecuente de libros en clase, esto no parece ser suficiente para compensar otras desigualdades. Aunque el 76% de estas escuelas cuenta con biblioteca –una cifra superior a la del sector privado– y los docentes promueven más activamente la lectura y el préstamo de libros, los resultados siguen mostrando un rendimiento más bajo. Por otro lado, el entorno familiar también cumple un rol clave: aunque en el sistema estatal la lectura de los padres es más habitual, solo la mitad de los estudiantes declara leer por gusto en su tiempo libre.

La tecnología, si bien puede ser una herramienta educativa poderosa, plantea nuevos desafíos. El 83% de los estudiantes tiene acceso a un celular, lo que puede dificultar la concentración y la lectura sostenida, especialmente cuando los contenidos digitales compiten con los textos escolares.

La edición 2024 de la prueba Aprender incluyó cambios metodológicos que permitieron una evaluación más precisa y detallada. Se sumaron ítems de distinta complejidad, desde la lectura de palabras hasta la comprensión reflexiva, y se mejoraron aspectos logísticos como el diseño a color, el espacio recreativo durante la prueba y la presencia de dos aplicadores por aula. Además, se redefinieron los niveles de desempeño, lo que permitió identificar con mayor claridad a los estudiantes con mayores dificultades, incluso a aquellos que en evaluaciones anteriores quedaban fuera del análisis.

Los resultados dejan en claro que Argentina enfrenta un serio problema educativo desde los primeros años de escolaridad. Las dificultades para leer adecuadamente no solo comprometen el futuro académico de los estudiantes, sino que también limitan su desarrollo personal y su capacidad de participar activamente en la vida social y laboral. Sin lectura no hay educación y sin educación no hay futuro.

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