Funete: Diario Epoca
La política correntina derrapa por el peligroso sendero de la intolerancia que sólo perjudica a la gente. La fuerte polarización entre el radicalismo, representado por Ricardo Colombi y el justicialismo kirchnerista encarnado por el intendente Carlos Mauricio Espínola, no sólo afecta la vida partidaria. La disputa se traslada, sin atenuantes, a los programas de asistencia y financiamiento de planes de gobierno.
El corte de energía, de dudosa legalidad, impulsado por la Dirección Provincial de Energía a la Municipalidad de la capital fue respondido con la suspensión del programa Médicos Comunitarios por parte del Gobierno nacional que ahora ve “incumplimientos y falta de efectividad” en la aplicación, a través del Ministerio de Salud Pública de la provincia, tras varios años de aplicación sin cuestionamientos formales (ver páginas 5 y 6).
Estos dos hechos son la punta del témpano de una disputa que, en la medida del avance de la campaña y la proximidad de la fecha de elecciones, se trasladará a distintos campos que perjudicarán a los ciudadanos.
Con el corte de luz muchos de los trámites, que se deben hacer ante la Comuna, se vieron afectados; por lo que la decisión provincial de suspender el servicio al Palacio municipal para reclamar facturas por el alumbrado público tuvo su efecto negativo en la gente.
La suspensión del Programa Médicos Comunitarios, seguramente deja desamparados a quienes recibían asistencia, a men de quienes percibían ingresos por desempeñarse en esas tareas que no deberían reconocer límites partidarios o jurisdiccionales.
En este diario se destacó sin eufemismo cuando el afán de proselitismo se tradujo en beneficio para los ciudadanos, como el caso de la asistencia a ex combatientes de Malvinas y otras acciones positivas.
Los resultados de confundir la disputa electoral con decisiones de gobierno y de gestión son nefastos, como pudo apreciarse en la semana pasada con los temporales de lluvia que desataron la tragedia sin precedentes de las inundaciones de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires.
Algo parecido ocurre con el déficit de vivienda. En junio se va a cumplir un año de la invasión a los terrenos baldíos, públicos y privados, del Pirayuí y tras casi doce meses de debate, ni el Gobierno provincial, ni el municipal acertaron en la articulación de programas de obras que los beneficie.
Ambos sectores hacen campaña con la discusión pero en los terrenos de Santa Catalina todavía no se colocó un sólo ladrillo que lleve a pensar que, quienes viven en ranchos precarios, como la solidaridad de la clase política, puedan abrigar la esperanza de que tendrán un techo en el corto plazo.
Estos son pocos ejemplos de los muchos en los que, quienes gobiernan, confunden gestión con discriminación al político que viene de otro partido, sin pensar en las consecuencias negativas que tienen esas anteojeras partidarias en la gente que los vota.
Fondos demorados
El Gobierno provincial denuncia el retaceo de fondos y la exclusión que padece la provincia de los programas nacionales de obras públicas que se derraman sin límites a las jurisdicciones administradas por gobernadores de cuño kirchnerista, pero también busca atajos para retacear fondos a la Municipalidad que administran sus adversarios.
La demora del punto extra ya presupuestado por los intendentes afecta planes de obras en los municipios, es el ejemplo.
CORTES DE LUZ, SUSPENSIÓN DE PROGRAMAS Y OTRAS YERBAS
La disputa política antepone lo sectorial a la solución de los problemas de la gente. El Gobierno nacional suspende programas de salud y retacea recursos. La Provincia avanza sobre la Municipalidad con los cortes de energía y dilación del punto extra de coparticipación.









