Por Dr. Daniel Cassola
La Organización Mundial de la Salud emitió ayer un reporte en el que informa que la tuberculosis está alcanzando al Sida como causa de muerte.
Según la información en el mundo fallecen 1,2 millones de personas al año por Sida y 1,1 millones por tuberculosis. Este dato nos habla de dos cuestiones: hay una buena y una mala noticia.
La buena es que el avance de los tratamientos farmacológicos ha mejorado muchísimo las expectativas de quienes contraen el HIV. Pero la mala es que no se le está prestando la misma atención a la tuberculosis.
Según las autoridades de la OMS, lo que sucede con la tuberculosis es grave ya que existen tratamientos para curarla, por lo que la tasa de mortalidad es inaceptablemente alta.
La diferencia además está dada por la masa de recursos que se utilizan para combatir una y otra enfermedad. Se calcula que el Sida, con 8 mil millones de dólares a nivel global, consume cien veces más recursos que la tuberculosis.
Estos nuevos datos confirman algo que venimos diciendo desde hace años. La tuberculosis está lejos de estar erradicada, contra los que mucha gente, incluso profesionales de la salud, creen.
En Argentina mueren entre 800 y mil personas por año a causa de la tuberculosis, y hay entre 10 y 11 mil nuevos casos. Tanto en las provincias del norte del país como en el conurbano bonaerense los índices suelen ser más elevados que en otras regiones.
A nivel global se estima que se deberían destinar unos 1600 millones de dólares más para poder controlar a la tuberculosis. Los focos más importantes de la enfermedad se dan en Asia, África, América Latina y el Caribe, y también en las zonas pobres de los países desarrollados.
El conocimiento y los medicamentos para tratar a la enfermedad están. Pero hacen falta recursos humanos e información para que los tratamientos se cumplan.
Como el tratamiento dura alrededor de seis meses pero los síntomas desaparecen aproximadamente en la mitad de ese tiempo, es muy común el abandono de la medicación. El problema es doble, ya que no solo la enfermedad puede resurgir en el paciente, sino que se puede hacer más resistente al tratamiento.
Para usar una frase popular, a la tuberculosis lo que no la mata, la fortalece.









