Un desorden ambiental que afecta nuestra salud

El Aedes aegypti sólo se halla en el entorno domiciliario: se aleja no más de 45 metros.

Desde 1998 el Ministerio de Salud de la Nación considera al dengue entre sus prioridades sanitarias. El concepto de dengue fue incorporando a nuestro lenguaje estival habitual. Es “un desorden ambiental que afecta nuestra salud” y la única solución posible es “la prevención”. Fueron distintos los brotes: el más importante fue el de 2009 que correspondió a un periodo estival muy seco. Se asignó como epicentro a Charata (Chaco) y Catamarca capital.

El vector es muy eficiente en condiciones de sequía, porque los recipientes donde se cría son artificiales y los llena de agua el hombre. Investigadores de distintas instituciones del país realizaron estudios sobre varias especies de mosquitos (hay más de 200) en diferentes ambientes. Nunca hallaron al Aedes aegypti en charcos, zanjas, lagunas, arroyos. Este mosquito sólo se halla en el entorno domiciliario: se aleja no más de 20 a 45 metros y le va muy mal en los ambientes silvestres. Por lo que la propia naturaleza ya nos está regalando salud al impedir que el vector avance más allá de nuestras casas.

El cuadro de situación en la actualidad es preocupante: a) No hemos cambiado nuestros hábitos de limpieza, en el sentido de ordenamiento ambiental domiciliario; b) las viviendas de las zonas cada vez más urbanizadas tienen criaderos por encima de los niveles umbrales; c) el vector está presente en toda la región en los mismos o mayores niveles máximos (dependiendo de la región) que observamos todos los años; d) en Latinoamérica se han registrado dos nuevos virus (Zika y Chikungunya) además de los distintos serotipos del dengue formando un nuevo cóctel del cual se sospechan patologías nuevas para la región; e) muchísimos argentinos han viajado a zonas de transmisión, por lo que una proporción infectada (casos importados) volverá a lugares donde el vector está esperando su llegada, para producirse un ciclo de transmisión local. Mientras se mantengan las temperaturas templadas, los vectores seguirán aumentando y la transmisión seguirá los mismos pasos. A diferencia de la epidemia de 2009, iniciada en un verano tardío, la actual comenzó a fines de la primavera y los virus tienen mucho tiempo para seguir transmitiéndose.

En base a trabajos de modelización podemos pensar que el brote seguirá creciendo por lo menos hasta marzo y abril. Esta situación muy preocupante requiere de un esfuerzo de todos los habitantes, ya que la solución es teóricamente simple: Sin criaderos en las viviendas, el mosquito no puede proliferar. El problema es muy grave. Es importante que los medios y profesionales en la difusión eviten confundir a la población con información errónea.

Fuente: Clarín

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