Un instante de locura en la Villa 31
Por Dr. Daniel Cassola
Andrea Gómez es médica, trabaja desde hace más de 15 años en el Hospital Rivadavia y además cumple tareas a bordo de las ambulancias del sistema de emergencias de la ciudad, el SAME. Ayer concurrió a la Villa 31 en respuesta de un llamado de emergencia. Por ser una zona peligrosa fue acompañada por un patrullero y un efectivo de la Policía de la Ciudad.
Al llegar tuvo que caminar 300 metros por pasillos, ya que la vivienda que había solicitado el auxilio no es accesible de otra manera. El primer problema, menor en todo caso, se produjo cuando desde el hogar le informan que ya no necesitan la atención médica. Es debate para otra columna, pero debería haber un sistema capaz de filtrar los pedidos de auxilio de modo tal que el personal médico no deba concurrir a un lugar donde no es necesario.
Pero lo grave ocurrió en el trayecto de vuelta a la ambulancia y el patrullero. En uno de los pasillos el policía y la médica fueron interceptados por seis hombres. Uno de ellos, que portaba un revolver calibre 22 corto, sin mediar ningún tipo de palabra intentó abrir fuego contra ambos pero las balas no salieron. Cuatro de los sujetos huyeron y otros dos, entre ellos el armado, se trenzaron con el policía, que logró defender a la médica y evitar una agresión.
Según declaró Gómez con posterioridad temió “por su vida” ya que pensó que de regreso al móvil, en cualquier momento “les podían disparar”. “No sabría decir los motivos por los que gatillaron, ni siquiera fue motivo de robo, de discusión, de nada”, añadió. La profesional también contó que el policía no realizó ninguna detención porque priorizó protegerla a ella y escoltarla hasta el móvil.
La médica, luego, indicó una preocupante tendencia. “No es la primera vez que nos atacan, aunque cada vez hay más ataques”, sostuvo. “Si le ocurriese algo al policía no sabría cómo salir. Es difícil llegar a un lugar que no es seguro. Exponernos. Siempre respondemos a todos los llamados. Nunca le quitamos la atención a nadie. En este caso que no hay una amenaza inmediata, por eso es más difícil de predecir”, añadió.
Los que les podrían quitar la atención a alguien son los malvivientes que protagonizaron el ataque. Ellos no sabían si la médica entraba o salía, si ya había acudido al pedido de atención o no. Supongamos que el auxilio era realmente grave, en ese caso los delincuentes hubieran atentado contra la vida de la médica y de la persona que necesitaba su atención.
Mientras las villas no se urbanicen, las calles no se abran y las viviendas no sean accesibles, la tarea de médicos y policías continuará siendo heroica. Hasta que finalmente uno de estos ataques no falle y pasemos del heroísmo a la tragedia. Aunque esperemos que ese momento no llegue, parece estar cada vez más cerca.
