Una muerte y muchas dudas
Por Dr. Daniel Cassola
Desde hace más de 24 horas que el país está conmocionado por la muerte del fiscal Alberto Nisman, ocurrida en algún momento del domingo en su departamento de Puerto Madero.
La información proveniente de fuentes oficiales hasta el momento no permite establecer con claridad cómo se produjo la muerte. Además, si se abona la hipótesis del suicidio, hay una serie de cabos sueltos que quedan por atar.
En primer lugar, ayer conversamos con un especialista en psiquiatría, el Dr. Roberto Re, que nos dijo que lo más común es que un suicida presente alertas o avisos mediante su conducta en los días previos al hecho. No parece ser el caso.
En segundo lugar ayer la fiscal que investiga la muerte, Viviana Fein, confirmó que en el departamento de Nisman no había una nota ni ningún escrito hecho por el fiscal confirmando el suicidio.
Por otra parte, el mismo Nisman había dicho públicamente que su vida podía correr peligro. Dijo textualmente el fiscal cuando presentó su denuncia en televisión: “Yo puedo salir muerto de esto. Desde hoy mi vida cambió. Es mi función como fiscal y le tuve que decir a mi hija que iba a escuchar cosas terribles sobre mi persona”.
Todas las personas que tuvieron contacto con el fiscal en los últimos días y se han expresado públicamente, descartan que Nisman haya estado deprimido o triste. Sí lo vieron preocupado, quizás tenso por la tarea que encaraba pero nadie percibió una inclinación suicida en el fiscal. Así lo han dicho miembros de la DAIA, la AMIA, periodistas y políticos que hablaron con Nisman recientemente.
El cuadro de situación actual nos lleva a posar nuestra atención sobre el entorno y la custodia del fiscal. Hay procederes que necesitan una aclaración.
Sobre la custodia resta saber si cumplieron con los procedimientos de seguridad. No está claro cuándo fue el último contacto de la custodia con Nisman. Y debería esclarecerse si era habitual que estén todos en planta baja y no en el piso con él.
En cuanto al entorno todavía no se sabe nada sobre los colaboradores del fiscal. ¿No tenían pensado reunirse el domingo antes de que Nisman declarase el lunes? ¿Nadie intentó ponerse en contacto con él antes de la noche?
Por último, la fiscal confirmó ayer que la muerte de Nisman se produjo por un calibre 22 y que el disparo fue en la sien. ¿Nadie escuchó el disparo?
Estas son solo algunas de las incertidumbres que surgen ante un caso de tanta gravedad. Todos los argentinos merecemos saber qué es lo que realmente pasó.

