Por Dr. Daniel Cassola
Cerca de un millón de casos de gastroenteritis aguda se diagnostican por año en nuestro país. La mitad de ellos se producen en menores de cinco años y el verano es la estación en la que estos cuadros son más frecuentes.
Según informó la Sociedad Argentina de Pediatría, las gastroenteritis suelen ser virales, ocasionan el 10 por ciento de las internaciones en la primera infancia y 100 muertes al año en menores de cinco años.
Uno de los agentes que la origina es el rotavirus, responsable de 4 de cada 10 hospitalizaciones por diarrea aguda en niños. Existe una vacuna para prevenir esta causa de gastroenteritis, que se incorporó al Programa Nacional de Inmunizaciones a principios de 2015.
“No obstante, hay muchos otros virus y además bacterias y parásitos que pueden producirla, por lo cual el hecho de que un niño se encuentre bien inmunizado no quita la necesidad de seguir los pasos recomendados para prevenir la aparición de este cuadro tan frecuente en la infancia”, indicó Marina Orsi, pediatra, gastroenteróloga y hepatóloga de la SAP.
Es fundamental lavarse las manos antes de manipular alimentos, y fomentar la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida. Entre las recomendaciones también destacan guardar siempre la comida en la heladera, no dejar restos de leche en mamaderas, hervir el agua antes de preparar leche en polvo y lavar con atención frutas y verduras. En piletas, lagunas, ríos o mares hay que tratar de evitar que los niños ingieran agua.
Las sugerencias también incluyen la correcta cocción de alimentos, entre ellas de carne. Esto tiene que ver con otra posible causa de la diarrea aguda.
Si el bebé tiene gastroenteritis, los médicos sugieren continuar dándole la teta. No debe estar expuesto a altas temperaturas y si vomita hay que administrarle agua hervida o mineral de a cucharitas y considerar la posibilidad de darle sales de hidratación que se venden en farmacias o se entregan gratis en las salitas.
Por último, los preparados de rehidratación deportiva no son adecuados para los niños. Y, como siempre, es vital estar al día con las vacunas. No todas las diarreas se pueden prevenir con esta herramienta pero siempre es mejor tenerlas.









