Violencia y locura

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Katherine Moscoso, la joven que fue encontrada enterrada en un médano.

Por Dr. Daniel Cassola

Monte Hermoso es una pequeña ciudad al sur de la provincia de Buenos Aires. Se trata de una localidad balnearia, cuya principal actividad es el turismo. Sin embargo, Monte Hermoso hoy está en primera plana por ser escenario de violencia y locura.

Ya que estamos en un programa que aborda temas de salud queremos aclarar que el término locura no lo usamos con ninguna connotación médica. Simplemente para significar que muchas personas perdieron la cordura al mismo tiempo. Presumimos que las razones no tienen que ver con una patología dada sino con un problema social.

Brevemente, al describir lo sucedido veremos una serie de problemas que se revelan al analizar los hechos en Monte Hermoso. Primero contamos con la ineficiencia de las fuerzas de seguridad. La joven asesinada, Katherine Moscoso, fue encontrada enterrada en la arena, en un lugar que supuestamente había sido rastrillado por policía y bomberos.

La impericia de quienes se encargan de la seguridad aparece nuevamente como un factor, como sucedió en el recordado caso Pomar y en tantos otros que no tenemos tiempo para mencionar.

Una vez producido el hallazgo del cuerpo se desató la locura colectiva. Grupos de familiares, conocidos y vecinos de la víctima comenzaron a recorrer un espiral de violencia que produjo una nueva muerte.

En primer lugar quemaron parte de la municipalidad, una comisaría y la vivienda de un funcionario de seguridad. Luego lincharon a un hombre de 70 años, sospechoso por la desaparición de la joven, al punto de matarlo. La justicia por mano propia no es justicia. Y en este caso todavía no está claro que el hombre esté implicado en la muerte de la joven. La sensación es que alguien tenía que pagar por lo sucedido.

Las viviendas se pueden reconstruir pero las vidas que se pierden no se recuperan. Lo sucedido en Monte Hermoso pone sobre el tapete una vez más una serie de cuestiones.

Es alarmante la escalada de femicidios que se están produciendo. Por ello el próximo 3 de junio hay una movilización que seguramente será masiva bajo el lema “Ni una menos”.

Por otro lado, no se puede reaccionar con semejante violencia. Evidentemente la sociedad ha bajado los niveles de tolerancia y los estallidos de este tipo se producen con facilidad. Es un problema que excede a los gobiernos, ya sea nacional, provincial o municipal.

Pero sin dudas, cada uno desde su lugar, todos debemos contribuir para evitar estos episodios. No podemos permitir que nos ganen la locura y la violencia.

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