El 12 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Visual, una fecha que nos brinda la oportunidad de reflexionar sobre la importancia de la prevención y el tratamiento de las enfermedades oculares.
Por Dr. Daniel Cassola
La visión es uno de los sentidos más preciados que poseemos, pero a menudo damos por sentado la importancia de cuidarla. Sin embargo, datos alarmantes revelan que aproximadamente 2.200 millones de personas en todo el mundo sufren de deterioro de la visión, y lo que es aún más preocupante es que al menos mil millones de ellas podrían haber evitado o tratado esta discapacidad visua. Estas cifras contundentes subrayan la necesidad urgente de tomar medidas para proteger y preservar nuestra salud visual.
En este contexto, el Consejo Argentino de Oftalmología (CAO) se une a la Agencia Internacional para la Prevención de la Ceguera (IAPB) para destacar la vital importancia de someterse a exámenes oftalmológicos regulares, sin esperar a experimentar síntomas visuales.
La Dra. Adriana Tytiun, miembro del CAO, enfatiza que el control oftalmológico anual es esencial para prevenir, detectar y tratar a tiempo las enfermedades oculares que pueden llevar a la pérdida de la visión y afectar gravemente nuestra calidad de vida. La visión es un aspecto fundamental en la vida cotidiana, ya que influye en nuestra capacidad para aprender, trabajar, socializar y participar en actividades esenciales.
No obstante, la discapacidad visual no solo tiene un impacto en la vida diaria, sino que también está relacionada con un mayor riesgo de ansiedad y depresión. Además, representa una carga económica significativa a nivel global, estimada en alrededor de US$ 411,000 millones anuales en términos de pérdida de productividad. En el caso de las personas mayores, la discapacidad visual puede llevar a la pérdida de autonomía, aislamiento social y un mayor riesgo de caídas y fracturas, lo que a menudo resulta en la necesidad de ingreso temprano en residencias de ancianos.
El Dr. Nicolás Garcés, miembro del CAO, subraya que es esencial fomentar la práctica de la consulta oftalmológica preventiva, incluso en ausencia de síntomas visuales evidentes. Muchas personas recurren al oftalmólogo solo cuando experimentan molestias o problemas de visión, pero esta actitud puede retrasar el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades oculares potencialmente graves.
Es importante tener en cuenta que enfermedades oculares como la conjuntivitis y la sequedad ocular, aunque menos graves y transitorias, son motivos de consulta mucho más frecuentes. Por lo tanto, la detección temprana de patologías oculares más serias solo es posible a través de exámenes oftalmológicos regulares, que incluyen la revisión de todo el sistema visual.
A nivel global, las principales causas de deterioro de la visión distante o ceguera incluyen las cataratas, los errores de refracción, la degeneración macular relacionada con la edad, el glaucoma y la retinopatía diabética. Estas condiciones pueden afectar a personas de todas las edades y antecedentes, por lo que es crucial la detección temprana.
La retinopatía diabética es un ejemplo destacado de una enfermedad ocular que puede prevenirse y tratarse si se aborda a tiempo. Esta afección está relacionada con el exceso persistente de azúcar en sangre y puede dañar los pequeños vasos sanguíneos en la retina y la mácula del ojo. La diabetes, una enfermedad que afecta a alrededor del 10% de la población argentina, es un factor de riesgo importante para la retinopatía diabética.
Por otro lado, el glaucoma, la principal causa de ceguera irreversible en el mundo, también puede evitarse y tratarse si se detecta a tiempo. Se estima que en Argentina, un millón de personas padecen glaucoma, y la mitad de ellas no lo sabe. Esta enfermedad puede afectar a cualquier persona, pero es más común en mayores de 40 años, personas con antecedentes familiares, personas con diabetes, miopía o hipermetropía, y aquellos que han sufrido traumatismos o han utilizado corticoides.
Lo que ambos trastornos tienen en común es que pueden detectarse rápidamente a través de un examen oftalmológico regular, antes de que aparezcan síntomas visuales o pérdida de visión. Por lo tanto, realizar chequeos de la vista periódicos puede cambiar drásticamente el pronóstico de estas enfermedades, permitiendo a muchas personas llevar una vida normal y evitar la discapacidad visual.









