Por Dr. Daniel Cassola
La Cámara de Senadores está compuesta por 72 bancas. Tres por cada provincia. Está pensada como el espacio más federal del Poder Legislativo. A diferencia de la Cámara de Diputados, donde las bancas respetan una proporción que tiene que ver con la cantidad de habitantes de cada provincia.
También el de senador es el cargo electivo que más dura. Son seis años. Se supone que esto balancea a la Cámara de Diputados, donde los mandatos duran cuatro años y los cambios pueden ser más abruptos.
A priori, se supone que el de senador es un cargo para alguien con mucha experiencia y trayectoria dentro de la política. Suelen ser senadores los ex gobernadores, o ex ministros y hasta los ex presidentes.
Pero además de la trayectoria, durante la carrera política se adquieren ciertos vicios. Uno muy común es el del nepotismo, esto es la designación de familiares, parejas y amigos en los cargos públicos.
De la composición actual del Senado, 41 de los 72 legisladores han designado familiares. Las designaciones cubren relaciones de todo tipo. Hay hijos, novias, maridos y sobrinos.
También es un fenómeno que atraviesa a todos los espacios políticos. Al menos en esto se puede decir que oposición y gobierno coinciden.
Veamos los casos más célebres. Dentro del oficialismo, la senadora Beatriz Rojkés, mujer del gobernador de Tucumán José Alperovich, nombró a su hijo Carlos como asesor y a dos sobrinas. Por su parte, el jefe de la bancada kirchnerista Miguel Pichetto también nombró a su hija Carolina como asesora.
Realmente particular es la situación del ex presidente y ahora senador Carlos Menem. No concurre a su despacho en el Senado desde hace dos años y estuvo ausente en las 9 sesiones de 2014. Sin embargo, tiene cuatro familiares designados en el Senado, entre los que se destaca su mediático hijo Carlos Nair.
En el radicalismo, Ernesto Sanz trabaja con una sobrina, y en el PRO, Diego Santilli desginó a su hermana. A su vez, Pino Solanas nombró también a una sobrina y el socialista Rubén Giustiniani comparte despacho con su esposa. Lo mismo hizo el ex gobernador Carlos Reutemann, que le otorgó a su mujer el cargo legislativo más alto. Por ello, cobra más de 30 mil pesos de salario.
Hasta la farándula tiene su espacio en el Senado. El senador Nito Artaza designó en su despacho a su novia, la vedette Silvina Scheffler, quien se hizo famosa por participar del reality show “Gran Hermano”.
Las conclusiones de quienes investigaron este particular fenómeno indican que los legisladores no son conscientes de que están manejando fondos públicos, sino que creen que se encuentran frente a una empresa familiar.
Como está visto, pertenecer a la familia de un senador tiene sus privilegios.










