Por Dr. Daniel Cassola
Hoy a partir de las 17 frente al Congreso se espera una concurrencia masiva de gente que acompañe la movilización bajo la consigna de “Ni Una Menos”. La convocatoria, que se inició por las redes sociales, tuvo un efecto multiplicador y se replicará en las principales ciudades del país. Incluso habrá movilizaciones en Uruguay y Chile bajo el mismo slogan.
El punto de partida de la marcha se dio por un sinnúmero de casos que se dan de manera cotidiana. Se trata de niñas, adolescentes y mujeres que son asesinadas por cuestiones de género. Desde hace un tiempo se ha decidido que tales hechos se llamen femicidios.
Son casos que, para decirlo de alguna manera, tienen que ver con la vida privada. No son hechos de inseguridad común sino con un rasgo específico. Se trata de hombres que asesinan mujeres por cuestiones de género. En la gran mayoría de los casos se trata de dos personas que se conocen, que son pareja, ex pareja, amigos o incluso familiares.
Además, tras los casos más severos, existe un trasfondo de abuso y violencia contra la mujer que es lo que convoca a la movilización.
El problema tiene diferentes aristas y por ello quienes organizan la marcha han elaborado un documento con cinco puntos o propuestas.
En primer lugar, como en otras áreas de la vida nacional, hay un problema con las estadísticas. No hay datos oficiales sobre la violencia de género. Investigaciones privadas aportan algunos datos pero, nuevamente, estos no son oficiales. Se calcula que hay alrededor de 200 femicidios por año. Pero se desconoce el número de hechos de violencia y abusos que hay contra mujeres. Sí se estima que el 80 por ciento de los mismos no se denuncian por distintos motivos.
Luego, en segundo término, existe un Plan Nacional aprobado por ley para combatir la violencia contra las mujeres. Pero el mismo no cuenta con financiamiento y está detenido.
También se exige que se capacite tanto a la Justicia como a las fuerzas de seguridad para asistir a las víctimas de violencia de género. Además se pide que las víctimas tengan patrocinio jurídico gratuito durante todo el proceso judicial.
El cuarto punto tiene que ver con garantizar la asistencia médica y psicológica de las víctimas así como con controlar y monitorear que quienes fueron victimarios no se acerquen nuevamente a las mujeres agredidas.
Por último se solicita profundizar en todos los niveles educativos la educación sexual integral, para que haya una formación en igualdad y para erradicar tanto la violencia como la discriminación.
Por todas estas cuestiones es que desde nuestro programa adherimos a la convocatoria. Ni una menos.










