Por Dr. Daniel Cassola
Los recientes sucesos en el predio de Lugano donde precariamente se realizó un asentamiento que lleva el nombre del Papa Francisco, dejan entrever la lentitud con la que reacciona y se mueve el Estado.
Durante seis meses existió un acampe, aún más precario que cualquier villa de emergencia. Pero se tuvo que llegar a una situación límite para lograr una reacción. El asesinato de una adolescente puso el tema en primera plana.
El Estado reaccionó desalojando, y, con posterioridad, anunciando un plan de viviendas. La responsabilidad jurisdiccional es del Gobierno porteño. Pero tampoco el Gobierno Nacional emitió comunicado ni opinión alguna.
Hay familias que estuvieron viviendo en las peores condiciones, en el barro, durante seis meses. Las soluciones recién llegan cuando de alguna manera el tema se vuelve mediático.
Lo que debería haber pasado como parte de una política de Estado sucedió tarde, aunque por lo menos ahora exista una promesa. El Gobierno porteño anunció que se destinarán 335 millones de pesos para urbanizar el barrio Papa Francisco.
Pero la situación en Lugano requiere que el Estado se mueva con más velocidad. La organización Médicos del Mundo, que durante el fin de semana atendió a los vecinos, confirmó que aún hay 200 familias acampando en los alrededores. Presentan carencia de acceso a agua segura y falta de abrigo y alimentación saludable para niños y embarazadas.
Además, la situación de seguridad, por la presencia del narcotráfico en la zona desborda a las autoridades presentes. Ayer la vicejefa del gobierno porteño María Eugenia Vidal, denunció que la Policía Metropolitana sostuvo un enfrentamiento con 100 personas armadas en la villa 20. Es, prácticamente, una situación de guerra. La funcionaria dijo que se pidió ayuda al gobierno nacional pero nadie acudió.
Por último, es desgarradora la situación que se vive en el barrio. La escuela donde asistía la adolescente asesinada, Melina López, fue baleada durante el fin de semana. Las maestras y profesores tienen miedo de dar su nombre a los medios, pero han dicho que la Policía Metropolitana no se ocupa porque dicen que no es su jurisdicción. Mientras que la Gendarmería y la Federal les han dicho que no tienen personal suficiente.
Así las cosas, hoy Lugano es comparado con la Franja de Gaza, tal cual se le informó al Papa Francisco. La situación es de precariedad total, de inseguridad y de falta de salud. Tan solo hay algunas promesas
¿El Estado? En el mejor de los casos podemos decir que es lento, cuando no es que está ausente.










