Por Dr. Daniel Cassola
Es muy probable que la amplísima mayoría de nosotros crea que la lepra es un recuerdo bíblico, una enfermedad de otros tiempos que hace mucho ha dejado de existir. Pero no es así.
En Argentina todavía se diagnostican entre 300 y 400 casos por año según información de la Sociedad Argentina de Dermatología. Si bien solo el 5 por ciento de quienes la padecen pueden contagiar, decir la palabra lepra todavía genera discriminación y exclusión.
La lepra es una de las enfermedades más referenciadas en la historia de la humanidad. En la India se han encontrado restos fósiles de hombres con lepra que datan del año 2500 antes de Cristo.
Además, abundan referencias a esta patología que produce manchas blancas en la piel en textos tanto de la Antigua India como en el Antiguo Testamento. No es desacertado decir que sobre la lepra pesan mitos que tienen casi tanta edad como la enfermedad misma.
La lepra es una enfermedad infecciosa producida por una bacteria descubierta en el año 1874 por un médico noruego de apellido Hansen, por lo que se conoce con ese nombre al bacilo de Hansen.
Como ya dijimos los primeros síntomas de la patología tienen que ver con la aparición de manchas blancas en la piel. El segundo paso consiste en la pérdida de sensibilidad en la zona afectada.
Paulatinamente la enfermedad se puede extender y paralizar distintas partes del cuerpo hasta tornar imposible la actividad cotidiana. La lepra es capaz de eliminar el sentido del gusto, de afectar a diversos órganos y, después de varios años sin tratamiento, la lepra destruye los huesos de la nariz y el rostro del enfermo adopta una forma que muchos comparan con la cara de un león. Los afectados corren el riesgo de no poder moverse, trabajar, ni siquiera alimentarse por sí mismos.
Aunque parezca difícil de creer la lepra, aún hoy en día continúa siendo una enfermedad estigmatizante sobre la que circulan muchos mitos. Puede ser contagiosa pero solo después de mucho tiempo en contacto con la persona infectada. Al parecer la idea del contagio con el simple contacto aún sigue instalada.
En la actualidad los contagios suelen producirse entre familiares y después de por lo menos 5 años de la infección original.
Es importante señalar que la lepra es curable y prevenible. Si se ha estado en contacto con alguien que está infectado basta con un chequeo médico. Si se tiene la infección hay medicamentos que, respetando un tratamiento, solucionan el problema.









