Por Redacción Curar con Opinión
La tos convulsa, también conocida como coqueluche o tos ferina, es una enfermedad respiratoria altamente contagiosa causada por la bacteria Bordetella pertussis. Aunque la vacunación ha logrado reducir significativamente su incidencia, en los últimos años se ha observado un resurgimiento de casos en distintas regiones del mundo, incluyendo Argentina.
En Rosario, durante diciembre de 2024, se confirmaron tres casos de tos convulsa que encendieron las alarmas en el sistema de salud local. Los afectados fueron un bebé de un mes, cuya madre no había sido vacunada durante el embarazo, una niña de tres años y un niño de diez años. Mientras los dos primeros requirieron internación, el tercero fue tratado de manera ambulatoria, y afortunadamente, todos evolucionaron favorablemente.
La coqueluche se manifiesta con ataques de tos intensos y repetitivos que pueden dificultar la respiración, especialmente en lactantes menores de seis meses, quienes son más vulnerables a complicaciones graves, incluyendo la muerte. La transmisión ocurre a través de gotículas respiratorias expulsadas al toser, estornudar o hablar, lo que facilita su rápida propagación en comunidades con bajas tasas de vacunación.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) emitieron en julio de 2024 una alerta instando a los países a reforzar las tasas de vacunación, debido a la caída en las coberturas y el rebrote de enfermedades previamente controladas, como la tos ferina.
En Argentina, el esquema de vacunación contra la coqueluche incluye tres dosis durante el primer año de vida (a los 2, 4 y 6 meses) con la vacuna quíntuple celular. Posteriormente, se administran refuerzos entre los 15 y 18 meses, a los 5-6 años y a los 11 años con la vacuna triple bacteriana acelular. Además, es fundamental que las embarazadas reciban la vacuna triple bacteriana acelular en cada gestación, ya que esto protege al recién nacido hasta que pueda ser vacunado.
La directora general de Políticas Territoriales de Rosario, Silvina García, destacó la importancia de mantener actualizados los esquemas de vacunación en toda la población, especialmente en bebés, niños y embarazadas. Señaló que la aparición de estos casos es motivo de preocupación y acción para los equipos de salud, quienes están atentos debido al incremento de contagios a nivel mundial.
Los síntomas de la tos convulsa pueden variar según la edad. En menores de seis meses, se presenta con accesos de tos paroxística que pueden provocar vómitos, episodios de apnea y cianosis (coloración azulada de la piel por falta de oxígeno). En niños mayores y adultos, suele manifestarse como una tos persistente que dura más de dos semanas, generalmente sin fiebre elevada.
Ante la presencia de estos síntomas, es crucial consultar a un médico para recibir el diagnóstico y tratamiento adecuados. La detección temprana y el manejo oportuno de la enfermedad son esenciales para prevenir complicaciones y cortar la cadena de transmisión.
La reciente reaparición de casos de tos convulsa en Rosario subraya la necesidad de mantener altas las coberturas de vacunación y de reforzar las campañas de concientización sobre la importancia de las vacunas. La inmunización no solo protege a quienes la reciben, sino que también contribuye a la protección de toda la comunidad, especialmente de aquellos que no pueden vacunarse por razones médicas.









