Este 30 de julio de 2025, el Gobierno de Mendoza oficializó la llegada de lo que se propone como una iniciativa pionera en Argentina: el Hospital de Luján de Cuyo, que será público pero gestionado por el sector privado, convirtiéndose en el primer establecimiento de esa naturaleza en el país.
Por Dr. Daniel Cassola
La inversión total del proyecto supera los 6 438 millones de pesos, y la concesión se extenderá por 15 años, marcando un giro en la forma tradicional de administrar hospitales públicos. El gobernador Alfredo Cornejo y el ministro de Salud, Rodolfo Montero, encabezaron el acto de apertura de los sobres con las ofertas recibidas.
Según los funcionarios, se presentaron tres grupos empresariales interesados, entre ellos Hogar Salud SA (del Grupo Olmos), Clínica Aconcagua y la UT Alta Salud Pabra‑SA, cada uno con trayectoria en la región. El proceso licitatorio fue diseñado para ser transparente: los oferentes podrán consultar entre sí las propuestas antes de la adjudicación final, buscando garantizar igualdad de condiciones y viabilidad técnica.
La obra ha enfrentado postergaciones desde hace años. Se comenzó más de una década atrás y quedó trunca, impactando negativamente en la red sanitaria local. Actualmente, solo existen consultorios externos sin funcionamiento operativo, y la obra civil de quirófanos e internación aún no fue finalizada.
El modelo de gestión seleccionado implica tres etapas. En la primera, el adjudicatario debe habilitar rápidamente los consultorios externos y la atención espontánea, que funcionará como una “miniguardia” de baja complejidad, priorizando entre el 90 % y 95 % de las consultas generales. En la segunda fase se completarían las obras civiles y en la tercera se terminarían los quirófanos y se habilitarían internación general, con miras a que esas áreas estén operativas en un plazo máximo de 18 meses desde el inicio del contrato.
El esquema financiero combina la eficiencia del sector privado con la responsabilidad del Estado. Entre el 40 % y 60 % de la atención será destinada a pacientes sin obra social (es decir, del sistema público), financiados por el Ministerio de Salud con base en el nomenclador REFORSAL. El resto corresponde a usuarios con cobertura médica, cuyos pagos serán facturados directamente a obras sociales o prepagas. En este sentido, se garantiza que ningún paciente pagará por la prestación pública de salud.
Aunque el hotel funcionará bajo gerenciamiento privado, desde el Gobierno se enfatiza que los usuarios no percibirán diferencias en la atención: la prestación será pública en los hechos, el acceso será universal y gratuito para quienes no tengan cobertura, y la administración privada operará en segundo plano, sin que se transforme en una clínica privada en el sentido tradicional.
El gobernador Cornejo destacó que si este modelo funciona exitosamente, podría convertirse en un caso emblemático y replicable en otras jurisdicciones, expresando que “será un éxito de Mendoza y una promesa cumplida” tras años de atraso. No obstante, puntualizó que esta experiencia no se extenderá a hospitales ya en funcionamiento, sino que se aplicará únicamente a esta obra específica.
El monto total de la inversión pública es superior a los 6.400 millones de pesos, distribuido entre obras civiles, equipamiento y gastos operativos, algunos de los cuales pueden considerarse como adelanto de canon por parte de la empresa concesionaria. Según fuentes oficiales, el predio fue donado por la Municipalidad de Luján de Cuyo mediante ley provincial y la obra incluye consultorios externos, guardia, internación de baja complejidad y quirófanos, todo bajo normas y supervisión técnica permanente.
Este modelo mixto combina inversión privada, gestión profesionalizada y financiación estatal, con el objetivo de mejorar la eficiencia operativa, la sostenibilidad financiera y garantizar la accesibilidad equitativa. Más allá del impacto concreto en Luján de Cuyo, el planteo abre un interrogante central: ¿podría tratarse de un nuevo modelo de salud pública en Argentina?









