Un nuevo episodio de violencia contra el personal de salud encendió la alarma en la provincia de Buenos Aires.
Por Dr. Daniel Cassola
Dos médicos del Hospital Santamarina, en Monte Grande, fueron agredidos por una pareja que reclamaba atención inmediata en la guardia. El hecho ocurrió el domingo por la mañana, durante un cambio de turno, y obligó a restringir la atención del centro de salud a casos de emergencia con riesgo de vida.
Según relataron profesionales del hospital, la situación se inició cuando un hombre exigió que atendieran a su pareja, quien requería una sutura. Los médicos le explicaron que en ese momento se encontraban los clínicos de guardia y que aguardaban la llegada del cirujano correspondiente. Minutos después, la pareja ingresó a la sala de médicos y comenzó a reclamar a los gritos.
De acuerdo con el testimonio de la neuróloga Agustina Funes, la agresión escaló rápidamente. Cuando intentaron retirar a los pacientes del sector restringido, el hombre tomó del brazo a la profesional y comenzó a insultarla. El jefe de guardia intervino para reiterar la explicación sobre la demora, pero fue atacado físicamente. Recibió un golpe en el rostro que le provocó un hematoma y, tras caer, sufrió una fractura en la columna. Funes también resultó con lesiones en el cuello, la espalda y la cara, además de haber sido tironeada del cabello por otras mujeres que acompañaban a la paciente.
Tras el ataque, colegas de los médicos llamaron al 911, pero los agresores se retiraron antes de la llegada de la policía. Se inició una denuncia penal por lesiones, que será formalizada en los próximos días.
El episodio se produce en un contexto de creciente tensión dentro de la institución. Un mes antes, profesionales del hospital habían presentado una nota ante las autoridades y el municipio para advertir sobre el aumento de insultos, empujones y situaciones violentas por parte de pacientes y familiares. Como respuesta, se dispuso un refuerzo de guardias municipales, aunque, según los trabajadores, la presencia se ubica en sectores alejados de las áreas más conflictivas.
La agresión obligó a suspender momentáneamente la atención habitual y reavivó el reclamo por mayores medidas de seguridad. El caso se suma a otros episodios recientes de conflictividad en centros de salud, en un escenario donde el personal sanitario denuncia mayor exposición a situaciones de violencia durante la atención en guardias y servicios de urgencia.









