La tuberculosis en aumento: los casos crecieron más de 70% desde 2020 y preocupa la mortalidad

La tuberculosis es uno de los principales desafíos para la salud pública en Argentina. Aunque se trata de una enfermedad prevenible, diagnosticable y curable, los casos mantienen una tendencia ascendente desde hace varios años y las autoridades sanitarias advierten sobre la necesidad de fortalecer las estrategias de detección temprana, tratamiento y prevención.

Por Dr. Daniel Cassola

Los datos más recientes del Ministerio de Salud muestran que las notificaciones aumentaron un 71,6% desde 2020 y que la enfermedad sigue causando una importante cantidad de muertes en el país.

La tuberculosis es una infección causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis, que afecta principalmente a los pulmones y se transmite de persona a persona a través del aire cuando una persona enferma tose, estornuda o habla. Si bien cualquier individuo puede contraerla, las condiciones de hacinamiento, la desnutrición, la pobreza, las enfermedades que comprometen el sistema inmunológico y las dificultades de acceso al sistema de salud incrementan significativamente el riesgo de enfermar.

Según el último Boletín Epidemiológico Nacional (BEN), entre las semanas epidemiológicas 1 y 22 de este año se notificaron 6.482 casos de tuberculosis, frente a los 3.777 registrados en el mismo período de 2020. Esto representa un incremento de 2.705 casos, equivalente a un crecimiento del 71,6%. Tras una disminución observada durante 2021, las notificaciones comenzaron a aumentar nuevamente desde 2022 hasta alcanzar en 2026 el valor más alto de la serie.

Los especialistas sostienen que este incremento responde a múltiples factores. Por un lado, la recuperación de las actividades de diagnóstico y búsqueda de casos luego de las restricciones impuestas durante la pandemia permitió detectar pacientes que antes permanecían sin diagnóstico. Sin embargo, también persisten determinantes sociales que favorecen la transmisión, como las condiciones de vivienda precarias, la malnutrición y las dificultades para acceder de manera oportuna a los servicios de salud.

La enfermedad afecta principalmente a adultos jóvenes. Durante 2025, el grupo de 15 a 44 años concentró el 61,5% de los diagnósticos incidentes, mientras que los menores de 15 años representaron el 7,8% de los casos. También existe una marcada diferencia según el sexo: los varones reunieron el 60,7% de las notificaciones, con más de 10.400 casos registrados durante el año pasado.

La distribución geográfica también muestra importantes desigualdades. Las regiones Centro, NEA y Cuyo fueron las que registraron los mayores incrementos de casos. Entre las provincias con mayor crecimiento porcentual se destacan Misiones, Mendoza, Entre Ríos, Santiago del Estero y Santa Fe. En términos absolutos, Buenos Aires encabezó el aumento de notificaciones, seguida por Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y Mendoza.

Las diferencias territoriales son aún más marcadas al analizar los datos por departamentos. Mientras algunas zonas registran tasas muy bajas, otras presentan niveles de incidencia extremadamente elevados. El departamento Ramón Lista, en Formosa, alcanzó la mayor tasa del país, con 366,4 casos cada 100.000 habitantes, muy por encima de otras regiones.

Otro dato que preocupa es la mortalidad. Si bien las cifras correspondientes a 2025 aún se encuentran en proceso de consolidación, los últimos registros completos indican que durante 2024 fallecieron 1.263 personas con tuberculosis, lo que equivale a un promedio cercano a una muerte cada siete horas. Para los especialistas, muchas de estas muertes podrían evitarse mediante un diagnóstico precoz y el cumplimiento adecuado del tratamiento.

El éxito terapéutico continúa siendo el desenlace más frecuente, aunque persisten dificultades para garantizar la continuidad del tratamiento. Entre los casos notificados en 2024, el 53,3% logró completar exitosamente la terapia, mientras que el 16% abandonó el seguimiento y el 7,5% falleció. Además, todavía existen pacientes cuyo resultado terapéutico no pudo registrarse adecuadamente, una situación que refleja la necesidad de fortalecer el monitoreo y el seguimiento de los tratamientos.

Frente a este escenario, el Ministerio de Salud reforzó durante los últimos meses la capacidad diagnóstica en distintas jurisdicciones mediante la distribución de más de 40.500 cartuchos para diagnóstico molecular, destinados a Buenos Aires, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Salta, Chaco, Jujuy, Santa Fe y Tierra del Fuego. También se entregaron 2.870 dosis de derivado proteico purificado (PPD), utilizado para detectar la infección tuberculosa y estudiar contactos estrechos.

La principal herramienta preventiva sigue siendo la vacuna BCG, que se aplica al nacimiento y protege especialmente contra las formas graves de tuberculosis en la infancia. Sin embargo, los especialistas recuerdan que no evita completamente la enfermedad pulmonar en adultos, por lo que la detección temprana de síntomas continúa siendo fundamental.

La tos persistente durante más de dos semanas, fiebre, sudoración nocturna, pérdida de peso y cansancio son algunos de los principales signos de alerta. Ante estos síntomas, la consulta médica temprana permite confirmar el diagnóstico e iniciar un tratamiento antibiótico que, administrado correctamente durante varios meses, logra curar la enfermedad y cortar la cadena de transmisión.

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