Alergias alimentarias en la infancia: una amenaza silenciosa que requiere atención urgente

Las alergias alimentarias se han convertido en un desafío creciente para la salud infantil en Argentina, afectando no solo el bienestar físico de los niños, sino también la dinámica familiar y emocional de quienes los rodean. Según datos recientes, aproximadamente 1 de cada 100 niños en el país presenta alguna forma de alergia alimentaria, una cifra que ha generado preocupación entre padres y profesionales de la salud.

Por Dr. Daniel Cassola

Durante la Semana Argentina de la Alergia Alimentaria, la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC) destacó la necesidad de concientizar sobre las reacciones adversas que pueden provocar alimentos comunes como el huevo, pescado, mariscos, maní, frutos secos, soja, trigo, sésamo y, en particular, la proteína de la leche de vaca. Esta última representa un tercio de los casos en la primera infancia, siendo una de las alergias más prevalentes en los menores de seis meses.

La doctora Cecilia Cavallo, Directora del Comité Científico de Alergias Alimentarias y Anafilaxia de la AAAeIC, enfatiza que la Alergia a la Proteína de la Leche de Vaca (APLV) puede manifestarse con síntomas inespecíficos, lo que dificulta su diagnóstico temprano. Estos síntomas pueden incluir desde cólicos y diarrea hasta urticaria y, en casos severos, anafilaxia. La identificación temprana de estos signos es crucial para evitar complicaciones mayores y garantizar un desarrollo saludable del niño.

El manejo de las alergias alimentarias requiere una estrategia integral que involucre a alergistas, gastroenterólogos, pediatras y, fundamentalmente, a los padres. La doctora Silvana Monsell, Directora del Comité Científico de Pediatría de la AAAeIC, señala que la detección precoz es esencial para prevenir deficiencias nutricionales y mejorar la calidad de vida de los niños afectados. El tratamiento principal consiste en la eliminación de los alimentos alergénicos de la dieta, siendo la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses una recomendación clave. En casos donde la lactancia no es posible, se sugiere el uso de fórmulas infantiles especiales adaptadas a las necesidades del niño.

Es importante destacar que, aunque muchas alergias alimentarias se superan antes de los seis años, el proceso puede ser emocionalmente desgastante para las familias. La constante vigilancia, las restricciones dietéticas y el temor a reacciones adversas generan un estrés significativo en los cuidadores. Por ello, la AAAeIC resalta la importancia de brindar apoyo emocional y educativo a las familias, ayudándolas a comprender la condición y a manejarla de manera efectiva.

La educación y el apoyo son pilares fundamentales en la gestión de las alergias alimentarias. Los padres deben estar informados sobre los alimentos que contienen alérgenos comunes y contar con asesoramiento nutricional para garantizar una dieta equilibrada y segura para sus hijos. Además, es esencial que las instituciones educativas y los entornos sociales estén preparados para responder adecuadamente ante posibles reacciones alérgicas, implementando protocolos de emergencia y promoviendo la inclusión de los niños con alergias.

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