Argentina continúa con una tasa alta de fumadores


Por Dr. Daniel Cassola

Son datos de la cuarta Encuesta Nacional de Factores de Riesgo: el 22,2 por ciento de la población adulta fuma, una de las tasas más altas de la región de las Américas. En Argentina cada año mueren 44.000 personas por causas vinculadas al consumo de tabaco.

Según la misma encuesta, todavía el 21,8 por ciento de la población adulta está expuesta al humo de tabaco ajeno en los lugares de trabajo y el 21,5 por ciento en bares y restaurantes. Los niños y niñas comienzan a fumar a los 12 años en promedio y uno de cada cinco jóvenes de 13 a 15 años fuma.

Se define como tabaquismo la adicción a la nicotina del tabaco. Se considera fumador a quien ha fumado al menos 100 cigarrillos en su vida y actualmente fuma todos o algunos días.

Fumar tabaco es la principal causa del cáncer de pulmón y responsable de más de dos tercios de las muertes por cáncer de pulmón en todo el mundo. La exposición al humo de tabaco ajeno en el hogar o en el lugar de trabajo aumenta el riesgo de padecer esta enfermedad. Dejar de fumar, por su parte, contribuye a reducir el riesgo de cáncer de pulmón: después de 10 años, las posibilidades de sufrirlo disminuyen a aproximadamente la mitad respecto a las de un fumador.

El riesgo de desarrollar EPOC es particularmente alto entre las personas que comienzan a fumar a una edad temprana, ya que el humo del tabaco retrasa significativamente el desarrollo pulmonar. El tabaco exacerba el asma, que restringe la actividad y contribuye a la discapacidad. El abandono temprano del hábito de fumar es el tratamiento más eficaz para retrasar la progresión de la EPOC y mejorar los síntomas del asma.

El humo del tabaco es una forma muy peligrosa de contaminación del aire de interiores, ya que contiene más de 7.000 sustancias químicas, 69 de las cuales está probado que causan cáncer. Aunque el humo sea invisible e inodoro, su permanencia en el aire puede llegar hasta cinco horas, poniendo a las personas expuestas en riesgo de desarrollar cáncer de pulmón, enfermedades respiratorias crónicas y reducción de la función pulmonar.

Respecto a la prevención, las medidas más efectivas para evitar el inicio del consumo de tabaco desde el punto de vista de la salud pública incluyen el aumento del precio de los cigarrillos, la prohibición de venta a personas menores de edad, la prohibición completa de la publicidad y patrocinio de los productos del tabaco, y la implementación de los ambientes cerrados 100% libres de humo que ayudan a desnaturalizar el consumo.

Finalmente, en relación a los tratamientos disponibles, un escaso número de fumadores logra dejar el cigarrillo por sus propios medios cuando ha tomado la decisión, aunque si esto no es posible, la consulta con un profesional de la salud mejora ampliamente la probabilidad de dejar de fumar, a partir de una terapia cognitivo-conductual con o sin medicación.

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