Argentina envejece: ya hay 65 adultos mayores por cada 100 menores de 15 años
Argentina atraviesa una transformación demográfica que modifica progresivamente la composición de su población. Actualmente existen 65 personas mayores por cada 100 menores de 15 años, un indicador que refleja el avance del envejecimiento poblacional y plantea nuevos desafíos relacionados con la salud, los cuidados, la autonomía y la participación social.
Por Dr. Daniel Cassola
Los datos fueron presentados por el Registro Nacional de las Personas (RENAPER) durante el Congreso de Gerontología y Geriatría realizado en agosto. El fenómeno argentino forma parte de una tendencia que también se observa en el resto de la región: según proyecciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), hacia 2050 las personas de 60 años o más representarán aproximadamente el 25% de la población latinoamericana.
La transformación será todavía más pronunciada a escala global. Naciones Unidas estima que la población mundial de 60 años o más pasará de alrededor de 1.000 millones a 2.100 millones para 2050.
El escenario obliga a pensar el envejecimiento más allá de la asistencia sanitaria. Una mayor expectativa de vida también implica desarrollar estrategias que permitan conservar la autonomía, mantener los vínculos sociales y favorecer una participación activa durante esta etapa.
Mantener una vida social y mentalmente activa gana importancia
En este contexto, el concepto de envejecimiento saludable adquiere una relevancia creciente. Además del control de enfermedades y factores de riesgo, la posibilidad de conservar capacidades físicas y cognitivas está relacionada con diferentes aspectos de la vida cotidiana.
La conexión social y la estimulación mental forman parte de ese abordaje. Actividades que requieren aprender, tomar decisiones, recordar información, resolver problemas e interactuar con otras personas pueden convertirse en herramientas para mantener una vida activa.
Entre esas alternativas aparecen los juegos de mesa modernos, que combinan diferentes procesos cognitivos con la interacción social. A diferencia de actividades individuales, una partida puede exigir comprender reglas, anticipar movimientos, elaborar estrategias y adaptarse permanentemente a las decisiones de otros participantes.
También ofrece un espacio de encuentro. La jubilación y otros cambios propios del paso de los años pueden reducir algunos ámbitos habituales de socialización. Frente a esa situación, las actividades grupales pueden generar nuevas oportunidades para salir del hogar, establecer vínculos y mantener rutinas compartidas.
El componente emocional también resulta relevante. Los espacios recreativos pueden proporcionar momentos de disfrute y favorecer una percepción del tiempo asociada con una actividad significativa, en lugar de considerar el ocio simplemente como una manera de ocupar horas disponibles.
Envejecer con autonomía, participación y vínculos sociales
El crecimiento de la población mayor también está modificando la forma en que se piensa esta etapa de la vida. El aumento de la denominada “generación silver” muestra un grupo heterogéneo, con diferentes condiciones de salud y niveles de autonomía, que demanda propuestas acordes con sus intereses y experiencias.
En ese sentido, especialistas en recreación gerontológica destacan la importancia de evitar la infantilización. Una actividad destinada a adultos mayores debe contemplar sus capacidades, preferencias y trayectorias personales, además de incorporar condiciones de accesibilidad cuando sean necesarias.
En los juegos de mesa, por ejemplo, pueden resultar importantes elementos como tipografías legibles, piezas fáciles de manipular, reglamentos comprensibles y diseños pensados para un público adulto. El objetivo no pasa por simplificar indiscriminadamente las actividades, sino por eliminar barreras que dificulten la participación.
Los espacios lúdicos también pueden favorecer el intercambio entre generaciones. Alrededor de una mesa, personas de diferentes edades pueden participar bajo las mismas reglas, cooperar, competir y tomar decisiones, generando una dinámica que no depende exclusivamente de los roles familiares tradicionales.
El envejecimiento poblacional, sin embargo, trasciende cualquier actividad recreativa particular. El dato de 65 adultos mayores por cada 100 menores de 15 años anticipa una Argentina en la que las necesidades de las personas mayores tendrán un peso creciente en la organización social.
