Por Redacción Curar con Opinión
En marzo de 2024, Argentina se convirtió en el primer país del mundo en incorporar la vacuna bivalente de prefusión F (RSVpreF) contra el Virus Sincicial Respiratorio (VSR) al calendario nacional de vacunación para embarazadas. Esta medida pionera en salud pública ha sido recientemente respaldada por los resultados de un estudio publicado en The Lancet Infectious Diseases, que valida la eficacia de esta inmunización en la protección de los recién nacidos frente a infecciones respiratorias graves.
El VSR es una de las principales causas de bronquiolitis y neumonía en lactantes menores de seis meses, y representa un importante desafío para los sistemas sanitarios, especialmente en las temporadas de otoño e invierno. La decisión de vacunar a las embarazadas entre las semanas 32 y 36 de gestación busca generar anticuerpos que atraviesen la placenta y protejan al bebé durante los primeros meses de vida, cuando es más vulnerable.
La efectividad de esta estrategia fue evaluada en el estudio BERNI, un trabajo multicéntrico realizado entre abril y septiembre de 2024 en 12 hospitales públicos y privados de Argentina. En total, se analizó la evolución clínica de 505 lactantes hospitalizados por infecciones respiratorias graves, con un enfoque especial en los casos de bronquiolitis provocados por el VSR.
Los resultados del estudio fueron contundentes: la vacuna demostró una efectividad del 78,6% en la prevención de hospitalizaciones por VSR en bebés menores de tres meses, y del 71,3% en lactantes de hasta seis meses. Estos valores están en línea con los ensayos clínicos internacionales previos, que habían reportado eficacias de hasta 82,4% y 70% respectivamente.
Además de reducir el número de hospitalizaciones, los investigadores también observaron un beneficio adicional entre los bebés que, aun estando vacunados, requirieron internación: la evolución clínica fue significativamente más favorable. Esto sugiere que la inmunización no solo previene las formas más graves de la enfermedad, sino que también modula la respuesta del organismo ante una eventual infección.
El estudio también arrojó un dato clave sobre la letalidad asociada al virus: de los 505 casos analizados, se registraron tres muertes relacionadas con bronquiolitis severa, y en todos los casos los lactantes eran hijos de madres que no habían recibido la vacuna. Este hallazgo refuerza la importancia de lograr una alta cobertura de vacunación en la población gestante.
El doctor Mauricio Caballero, médico pediatra, director del Centro Infant de Medicina Traslacional de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) e investigador del Conicet, destacó el valor del estudio: “Es un hallazgo muy importante porque permite enfatizar la implementación de la vacunación con esta vacuna en la Argentina, mejorar las tasas de cobertura y también esta información es fundamental para aquellos países que todavía no han implementado esta vacuna, que muestra ser efectiva para la prevención de casos graves de infección por sincicial y demuestra también ser segura”.
En la misma línea, el médico pediatra e investigador Gonzalo Pérez Marc, director general de Equipo Ciencia, remarcó un punto revelador del análisis: “Incluso vimos la eficacia en aquellos donde la vacuna parecería no ser efectiva para evitar la hospitalización. Porque si bien estaban hospitalizados, se evaluó una menor gravedad de los síntomas en los bebés cuyas mamás habían sido vacunadas en comparación con las que no”.
La incorporación de esta vacuna al calendario nacional no solo representa un avance científico y médico para el país, sino que también posiciona a Argentina como líder en la implementación de políticas de salud maternoinfantil basadas en evidencia. La estrategia apunta a reducir las internaciones pediátricas, aliviar la carga sobre el sistema de salud y, sobre todo, salvar vidas durante los primeros meses de vida, etapa en la que los recursos terapéuticos son limitados y la prevención se vuelve fundamental.
La experiencia argentina puede funcionar como modelo para otras naciones que aún evalúan incorporar esta vacuna en sus programas de inmunización. En contextos donde las infecciones respiratorias agudas constituyen una de las principales causas de mortalidad infantil, este tipo de decisiones pueden tener un impacto directo y duradero sobre los indicadores de salud pública.
La implementación, sin embargo, presenta desafíos. Alcanzar altas tasas de cobertura, garantizar el acceso equitativo a la vacuna y sostener campañas informativas claras para la población serán elementos esenciales para consolidar este avance. Pero los resultados iniciales, validados por una de las publicaciones científicas más prestigiosas del mundo, son alentadores y permiten proyectar un futuro más seguro para los recién nacidos en el país.









