Cambio climático: “Nunca ha habido tanto en juego”

Ante la retahíla de desastres actuales es imperioso reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, consideró la ONU, que lanzó ayer el proceso de adopción de un nuevo informe de referencia sobre los impactos devastadores del cambio climático.

Por Dr. Daniel Cassola

El presidente del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC), Hoesung Lee, advirtió: “Nunca ha habido tanto en juego”. En plena aceleración del calentamiento global, el jefe de los expertos en materia climática de la ONU (IPCC) puso en marcha ayer el proceso de adopción de un nuevo informe de referencia sobre sus devastadores impactos.

Después de más de un siglo y medio de desarrollo económico basado en el consumo de combustibles fósiles, el mundo ha ganado aproximadamente 1,1°C respecto a la era preindustrial, un aumento de temperaturas que ya comporta fenómenos extremos como olas de calor, sequías, tormentas o inundaciones devastadoras.

En la primera parte de su informe, publicado el pasado agosto, los expertos en clima de la ONU estiman que el aumento de temperatura alcanzaría hacia 2030, diez años antes de lo previsto, el umbral de 1,5°C que busca poner como límite de calentamiento el Acuerdo de París. Los expertos coinciden en que todos los continentes deben disminuir estas consecuencias y en todos sus aspectos: salud, seguridad alimentaria, escasez de agua, desplazamiento de poblaciones, destrucción de ecosistemas.

“Las necesidades nunca han sido mayores, porque nunca ha habido tanto en juego”, dijo el presidente del IPCC, Hoesung Lee, en una breve sesión en línea que abrió dos semanas de negociaciones a puerta cerrada. Cerca de “4.500 millones de personas en este planeta han sufrido un desastre relacionado con un evento meteorológico en los últimos 20 años”, agregó el jefe de la Organización Meteorológica Mundial, Petteri Taalas, al señalar que los combustibles fósiles han “impulsado la atmósfera a reforzar el efecto invernadero”.

Una versión preliminar del informe, que el diario AFP obtuvo en junio pasado, mostró que la vida, tal como la conocemos, inevitablemente se transformará en el corto plazo. En casi todos los continentes, el mundo ya está viendo con sus propios ojos cómo se desarrollan los desastres. Las llamas que asolaron el oeste estadounidense, Grecia o Turquía; las inundaciones que sumergieron regiones de Alemania o China, o el termómetro que rozó los 50°C en Canadá el año pasado son claros ejemplos de esto. 

“Sabemos que el crecimiento de los impactos climáticos supera con creces nuestros esfuerzos para adaptarnos a él”, insistió este lunes la jefa de la ONU para el Medio Ambiente, Inger Andersen, calificando este nuevo informe como “capital para ayudar a los tomadores de decisiones a diseñar respuestas a los impactos climáticos”.

Sin embargo, para António Guterres, el secretario general de la ONU, esto “no es suficiente” para conjurar “la catástrofe climática que siempre llama a la puerta”.

Debra Roberts, copresidenta del grupo de 270 científicos que han elaborado este informe, explicó la semana pasada que, a diferencia del que presentaron hace siete años, este “no es solo una lista de la compra de lo que se podría hacer, sino también una evaluación de la eficacia y la viabilidad” de las medidas. Pero “hay límites para la adaptación”, dijo el climatólogo Laurent Bopp, uno de los autores del informe, refiriéndose a los riesgos de importantes migraciones de población.

“En algunas zonas, si las temperaturas superan niveles muy altos, la vida humana ya no es posible. Si en algunas zonas costeras el nivel del mar sube más de un metro, la protección con diques tampoco es posible”, cerró.

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