La situación sanitaria de un país devastado

Por Dr. Daniel Cassola

La caída del precio del petróleo produjo un efecto devastador en Venezuela. La abundancia trocó en escasez, mientras el régimen político pasó de democracia popular a algo cada vez más parecido a una dictadura. Al no tener divisas, el país caribeño cada vez puede comprar menos de todo lo que no produce y necesita. La falta de papel higiénico recorrió el mundo con sorna, pero detrás de lo que puede parecer absurdo se encuentra una dramática situación sanitaria que no hace más que agravarse con el paso del tiempo.

Tras casi dos años de ausencia de datos, el Ministerio de Salud venezolano publicó recientemente los boletines epidemiológicos semanales de 2016. En el último se dan las cifras acumuladas de 2016 y se comparan con las de 2015. Se registra un aumento del 30% en mortalidad infantil y de un 65,79% en mortalidad materna.

“Esto pone de manifiesto la escasez de recursos, los problemas de nutrición, la pérdida de médicos por la emigración“, contó Jaime Torres, jefe de la sección de enfermedades infecciosas del Instituto de Medicina Tropical de la Universidad Central de Venezuela (UCV), en una entrevista con la BBC. En los últimos años, médicos de diversos hospitales han criticado la falta de insumos y de vacunas, y la crisis ha provocado la escasez de medicamentos y de alimentos, lo que tiene implicaciones en la nutrición de los venezolanos.

La oposición ha solicitado el establecimiento de un canal humanitario que permita llevar medicinas y alimentos para ayudar a los ciudadanos golpeados por la severa crisis económica que vive el país, pero las autoridades rechazan esa posibilidad.

De acuerdo con las cifras oficiales del Ministerio de Salud, el año pasado murieron en Venezuela 11.466 niños menores de un año, lo que implica un aumento de 30,12% en comparación con lo ocurrido en 2015, cuando esta cifra se ubicó en 8.812. En el anuario de mortalidad de 2013, el último publicado, se registraron 8.753 muertes de niños menores de un año. Cifra parecida a la de 2015 y muy inferior a la de 2016. Entre las causas más frecuentes de las muertes de los infantes, las autoridades mencionan la sepsis neonatal, la neumonía, la enfermedad de membrana hialina y el nacimiento prematuro.

En el caso de la mortalidad materna, el documento revela un incremento de 65,79% al haberse registrado en 2016 un total de 756 muertes, 300 más que las ocurridas en 2015. Hace referencia a las mujeres que murieron por complicación en el embarazo, en el parto o después del parto.

Los datos contenidos en el Boletín Epidemiológico también confirman la reaparición de la difteria con un total de 324 casos en 2016, una enfermedad que había sido erradicada en Venezuela hace 24 años. La difteria es una enfermedad tan peligrosa como fácil de evitar y de curar. La causa una bacteria que se encuentra en boca, garganta y nariz y se contagia por vía aérea a través de la saliva, la tos o un estornudo. La tasa de mortalidad es de 10% en adultos y de 20% en niños, los más vulnerables. En caso de que aparezca puede ser tratada sencillamente con penicilina, medicamento que escasea ahora en los hospitales de Venezuela.

Además, las estadísticas revelan un aumento de 76,4% en los casos de malaria, que se incrementaron de 136.402 en 2015 a 240.613 en 2016. En 2013 se registraron 75.000 casos. La malaria es una infección que es trasmitida por un mosquito típico de zonas tropicales, el anófeles, y provoca diarrea y vómitos. Venezuela prácticamente erradicó la enfermedad en los años 60 y 70 con un programa reconocido internacionalmente.

Las patologías, los virus y las bacterias no entienden ni de ideologías ni de política. Allí donde puedan van a resurgir. Una lección que el pueblo venezolano está aprendiendo a costa de su vida y su salud.

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