Según indica el Informe de Natalidad y la Fecundidad, la fecundidad de las mujeres en Argentina ha descendido considerablemente en las últimas décadas.
Por Dr. Daniel Cassola
La posibilidad de que las mujeres busquen su desarrollo profesional y autonomía financiera, el mejor acceso a métodos anticonceptivos, el aumento de hogares monoparentales y la diversidad de modelos familiares son algunos de los factores que han modificado directamente el promedio de natalidad. Esto, a su vez, ha cambiado los niveles demográficos del país.
De acuerdo con el Informe de Natalidad y la Fecundidad, la tasa de fecundidad ha experimentado un descenso constante en las últimas décadas en Argentina. Se ha observado un aumento en la edad promedio a la que las mujeres deciden tener hijos y una disminución en la cantidad de hijos por mujer. Este fenómeno, que se replica a nivel global, responde a una compleja interacción de factores sociales, económicos y culturales.
En Argentina, entre 2010 y 2022, la tasa de fecundidad total pasó de 2,35 a 1,88 hijos por mujer. Mientras tanto, la edad promedio de embarazo ha aumentado de manera sostenida, es decir, las mujeres esperan más tiempo antes de decidir ser madres. Según el Informe de Natalidad y la Fecundidad en Argentina entre 1980 y 2019, publicado en 2021 por la Dirección Nacional de Población, en los años 1980, 1991 y 2001 los más altos niveles de fecundidad se concentraron en el grupo de 25-29 años. Mientras que en 2019, las cifras de fecundidad subieron y se extendieron a la población entre 30-34 años.
Romina Pesce, médica especializada en ginecología y obstetricia, señala que entre los factores que han llevado a este cambio en las decisiones reproductivas se encuentran principalmente el acceso a la educación y la inserción de las mujeres en el mercado laboral. “La búsqueda de desarrollo profesional y autonomía financiera es crucial, ya que muchas mujeres prefieren establecerse profesionalmente antes de formar una familia”, sostiene Pesce.
Además, el acceso a métodos anticonceptivos, el aumento de hogares monoparentales de mujeres que deciden encarar solas la maternidad y la diversidad de modelos familiares han modificado la percepción social sobre la maternidad y permitido a las mujeres decidir con mayor libertad el momento adecuado para tener hijos.
Según el informe, este cambio en la dinámica maternal tiene tanto consecuencias positivas como negativas. Ahora, las mujeres tienen mayor autonomía y libertad para tomar decisiones sobre su vida reproductiva. Sin embargo, a veces existen desafíos que deben abordarse, como el hecho de que la maternidad tardía puede aumentar el riesgo de infertilidad o complicaciones durante el embarazo y el parto.
Pesce recalca que los problemas de infertilidad en mujeres de edad avanzada no siempre pueden solucionarse con tratamientos de fertilización asistida (TRA). “Esto es una falsa percepción donde se asume que la dificultad reproductiva puede resolverse en todos los casos con tratamientos. Los programas de concientización deberían orientarse a educar y hacer visible las limitaciones en el éxito reproductivo tanto en la búsqueda espontánea como con aquellas asociadas con tratamientos, conforme al avance de la edad materna”, agrega la especialista.
La tasa de fecundidad en Argentina ha disminuido debido a varios factores sociales, económicos y culturales que han permitido a las mujeres tener mayor control sobre sus decisiones reproductivas.









