¿Cómo afecta la falta de dólares a la salud?
La falta de dólares en Argentina no es un problema exclusivo de la economía en general; también afecta al sector de la salud.
Por Dr. Daniel Cassola
A pesar de algunos avances, como la colaboración entre las asociaciones de prestadores de salud y el Ministerio de Salud para agilizar los trámites relacionados con las SIRA (Solicitud de Importación de Reactivos y Accesorios), el acceso a divisas para importar sigue siendo un desafío constante.
Gustavo Luraschi, presidente de la Cámara Argentina de Distribuidores e Importadores de Productos Médicos y Ortopedia (Cadipo), confirma las complicaciones en las importaciones. Afirma que la autorización de SIRA se realiza con cuentagotas, lo que ha generado incertidumbre sobre cuándo llegarán los pedidos y a qué precios.
Esto ha llevado a demoras de hasta 120 días en la disponibilidad de productos médicos, lo que a su vez ha resultado en la postergación y suspensión de prácticas médicas, generando complicaciones en toda la cadena de atención de salud.
Estos problemas han llevado a que varias instituciones pasen a ser administradas por el Estado o, en algunos casos, cierren, especialmente en el interior del país. Por ejemplo, en Córdoba, el número de clínicas privadas se ha reducido en un 77% en los últimos 20 años, dejando solo 93 clínicas privadas y una oferta de salud privada en 51 de los 427 municipios de la provincia.
En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), algunas instituciones han quedado bajo la administración del Ioma o el PAMI, lo que significa que, aunque no cierran, dejan de ser privadas y pasan a ser gestionadas por el Estado. No obstante, esta situación no se aplica a los sanatorios vinculados a empresas de medicina prepaga.
El panorama económico en el sector de la salud refleja un cambio en la asignación de recursos. En 1985, uno de cada cinco pesos destinados a atención médica se dirigía a médicos clínicos y pediatras en consultorios; hoy, solo reciben 35 centavos por cada 5 pesos. En cambio, la inversión se ha centrado en la internación debido a la creciente inversión en bienes de capital y tecnología alrededor de las camas hospitalarias, lo que ha demostrado ser más efectivo.
El gasto en medicamentos también ha cambiado, con una disminución en los recursos destinados por obras sociales y prepagas a medicamentos de base química, mientras que ha aumentado la inversión en medicamentos de base biológica. Esto implica que los pacientes asumen una mayor parte de los costos de los medicamentos.
Para resolver estos problemas, se necesita un crecimiento económico sostenible, con más empleo en blanco y menos pobreza, lo que constituye el primer paso para sanear el sistema de salud. Sin embargo, se reconoce que se requieren medidas adicionales.
Algunas propuestas incluyen la posibilidad de reintroducir seguros financieros de salud, una modificación de la ley de regulación para permitir a las personas comprar coberturas médicas complementarias al sistema público y de seguridad social, y la creación de un fondo nacional de recursos para garantizar que todos los habitantes tengan igualdad de derechos en cuanto a cobertura médica.
