Mar del Plata atraviesa una emergencia energética que ha puesto en jaque la normalidad cotidiana de miles de personas y ha obligado a las autoridades municipales y provinciales a desplegar un operativo de contención con medidas de excepción.
Por Dr. Daniel Cassola
A raíz de una ola polar que provocó una caída abrupta en la presión del gas, más de 15 barrios de la ciudad sufrieron cortes en el suministro. En este contexto, se estableció como prioridad absoluta garantizar el servicio en los hospitales, clínicas y geriátricos, los espacios más sensibles frente a las bajas temperaturas y el riesgo sanitario.
La situación se volvió crítica desde el martes, cuando la empresa distribuidora Camuzzi informó que el sistema de transporte que abastece a la ciudad no estaba recibiendo los volúmenes necesarios ni la presión adecuada por parte de terceros. Este fenómeno activó cortes automáticos en los reguladores de presión y dejó sin servicio a amplios sectores del ejido urbano. Mientras la sensación térmica rozaba los -10 °C, miles de hogares quedaron sin calefacción ni agua caliente en una de las semanas más frías del año.
El intendente Guillermo Montenegro convocó de urgencia al Comité de Crisis de la Municipalidad de General Pueyrredón, que rápidamente definió un paquete de medidas excepcionales con el objetivo de reducir el consumo de gas en sectores no esenciales y así redirigir el suministro a los espacios críticos. Entre las decisiones adoptadas se destacan la suspensión de clases en todos los niveles educativos, el cierre nocturno de locales gastronómicos y centros comerciales, la restricción del uso de GNC en estaciones de servicio, y la interrupción de actividades deportivas, culturales y recreativas.
Desde el municipio dejaron en claro que la prioridad es asegurar el abastecimiento de gas en hospitales públicos y privados, clínicas, sanatorios, geriátricos y hogares de adultos mayores. “Tenemos que preservar la salud y la vida de quienes están más expuestos. No podemos darnos el lujo de que se corte el gas en una terapia intensiva o en un quirófano”, explicó el jefe comunal en conferencia de prensa.
El operativo de emergencia incluyó una coordinación estrecha con los directores de los principales centros de salud para garantizar el funcionamiento de sus sistemas de calefacción y agua caliente. En el Hospital Interzonal General de Agudos, por ejemplo, se activaron protocolos especiales para priorizar el consumo en los pabellones de internación y las salas críticas. Asimismo, en clínicas privadas como el Hospital Privado de Comunidad y el Instituto Radiológico se tomaron medidas preventivas para evitar cualquier impacto en la atención a pacientes.
En paralelo, desde Camuzzi confirmaron que se iniciaron las tareas de rehabilitación del servicio, aunque advirtieron que el proceso no será inmediato. Cada reconexión debe realizarse de forma manual, domicilio por domicilio, por razones de seguridad. Esto implica que aún cuando se restablezca la presión en la red, podrían pasar varios días hasta que todos los hogares afectados vuelvan a contar con gas.
Mientras tanto, las autoridades apelaron a la solidaridad ciudadana y pidieron moderar el consumo en aquellas viviendas que aún tienen servicio. “Apagar un calefactor o un termotanque puede hacer la diferencia entre que un hospital siga funcionando o se quede sin gas”, señalaron desde la Secretaría de Salud municipal. También se activaron líneas telefónicas de emergencia y centros de asistencia para personas en situación de vulnerabilidad, con entrega de frazadas, calefactores eléctricos y viandas calientes.
La emergencia gasífera también generó impactos colaterales en otros sectores. La suspensión de clases afectó a más de 120 mil estudiantes del nivel inicial, primario y secundario. Las actividades económicas nocturnas sufrieron una parálisis parcial, con comercios cerrados o limitados al uso exclusivo de electricidad. En algunos barrios se registraron protestas vecinales y reclamos por la falta de información oficial sobre los tiempos de restitución del servicio.
La crisis energética en Mar del Plata pone en evidencia la fragilidad del sistema de distribución de gas frente a fenómenos climáticos extremos y la necesidad de fortalecer la infraestructura para garantizar el abastecimiento en situaciones críticas. Las autoridades locales ya anunciaron que impulsarán una mesa de trabajo con la provincia y la Nación para evaluar alternativas que eviten futuros episodios similares. Por lo pronto, el foco sigue puesto en los hospitales y geriátricos.









