Cuarentenas intermitentes, el esquema que analiza el gobierno para pasar el invierno

Se intercalarían días de cierres con aperturas programadas. Las fechas se fijarían con antelación. El sistema fue diseñado por tres científicos que trabajan en el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. El plan propone 9 días de cierre y 12 de apertura. Será analizado por el presidente Alberto Fernández.

Por Dr. Daniel Cassola

La segunda ola se desató con todo en la Argentina en las últimas semanas. Los fallecidos en promedio durante los últimos siete días se acercan a los 500 por jornada, mientras que los casos, luego de un pico de 39 mil, no bajan de los 20 mil por día. En paralelo todos los días se bate el récord de ocupación en unidades de terapia intensiva. Las internaciones son prolongadas y el recambio no se llega a producir, por lo que las salas están cada vez más ocupadas.

Ante este panorama, realmente sombrío, el gobierno considera la posibilidad de un plan estable para afrontar el invierno, la estación más dura para la propagación del coronavirus y de todas las enfermedades respiratorias. Lo que está en estudio es un sistema diseñado por tres científicos del Conicet que pertenecen a la Unidad Covid del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. El lineamiento más importante es que impondría fases de nueves días de cierre duro con doce de apertura, similar a lo que se vive en la actualidad pero, para que funcione, advierten, debería sostenerse en el tiempo.

La idea de la que partieron los científicos, entre los que están Rodrigo Castro (director del Laboratorio de Simulación de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA) y Ernesto Kofman (vicedirector del Centro Franco-Argentino de Ciencias de la Información y de Sistemas de la Universidad Nacional de Rosario), es que la cuarentena prolongada e indeterminada, como sucedió el año pasado, se va rompiendo de facto. La gente, de a poco, deja de respetar las medidas y los contagios vuelven a subir.

En cambio creen que al establecer un sistema de cierres y aperturas programadas e intermitentes se podría bajar la circulación del virus escalonadamente mientras a la vez se permite el desarrollo de la vida social y económica. Un sistema así permite planificar actividades y reuniones. Lo más importante para que funcione, sostienen, es que sea previsible, por lo que se debería anunciar con anticipación cuando se va a cerrar y, fundamentalmente, cuando se va a abrir.

Lo que sabemos en este momento que en el AMBA, y en las zonas de alto riesgo, hay una cuarentena estricta hasta el domingo 30, luego cinco días hábiles con el esquema anterior, luego el primer fin de semana de junio de vuelta con el cierre duro y nuevamente una semana hábil como antes. Ahora el camino a seguir a partir del sábado 12 de junio es una incógnita. En la propuesta que comentamos hay distintos esquemas. El más corto es de nueve días de cierre estricto y doce de apertura. El más largo es de dieciséis y diecinueve respectivamente. La adopción de un sistema así, estiman, le daría previsibilidad tanto a la vida social como a la economía, algo que por estos tiempos escasea.

Se trata, en alguna medida, de una solución intermedia entre lo que sería ideal infectológicamente y lo que puede ser realizable por la sociedad. El objetivo no es la reducción drástica del contagio sino bajarlo a niveles tolerables para el sistema de salud. Por otra parte la vacunación, que podría comenzar a encontrar un ritmo más constante, tendría efecto en los indicadores de la pandemia recién entre tres y cuatro semanas después de la aplicación.

La segunda ola está desatada y el invierno comienza en menos de un mes. El frío ya se puede sentir. Argentina necesita una forma de atravesar estos meses con un nivel de contagio altísimo y una solución que llega más lento de lo deseado. La cuarentena intermitente puede ser un plan viable.

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